El adiós a un grande

Luis Cubilla, figura del River de los 60, falleció ayer en Paraguay. Marcó una época como wing y tuvo una relación conflictiva con Francescoli cuando fue DT. Recordá la anécdota anti Boca.

Fue un uruguayo de ley, pero murió en Asunción, allí donde lo trataban como un rey. Porque Luis Cubilla dirigió a Olimpia y fue campeón 17 veces, entre ellas 10 torneos locales, dos Libertadores y una Intercontinental. En la primera Copa, la de 1979 (la segunda fue en el 90), se dibujó imaginariamente la banda roja cruzándole el pecho luego de ganarle a Boca dirigiendo al Décano. Es que Cubilla ya sabía lo que era River.

Lo había aprendido a querer tras su paso entre 1964 y 1968. No fue campeón en Núñez, pero la huella que dejó fue imborrable. Fue un wing excepcional, guapo, goleador, atrevido. “Sacaba el pecho para afuera y te llevaba puesto. Jugaba al filo del reglamento, porque además de ser un enorme futbolista, era guapo, casi que rozaba la mala leche”, contaron muchos de sus ex compañeros.

Cubilla fue parte de aquellos equipazos de la década del 60. Cuadros que se quedaron en la puerta de la gloria pero que quedaron marcados a fuego por su estilo y sus enormes futbolistas. Y uno de ellos fue Cubilla. Por eso 13 años más tarde se tomó una especie de revancha dando la vuelta en la Bombonera.

Volvió en 1984 para dirigir a un equipo que estaba en crisis. Se peleó con Francescoli, al que ponía de 8. Se fue por la puerta de atrás del club, cuando aquel team del Bambino aún estaba en ciernes.

Luis Cubilla murió ayer en Paraguay. Un maldito cáncer se lo llevó a los 72 años.