Despertador

No es excusa la llegada tarde del plantel al Nuevo Gasómetro. No puede serlo. Ramón Díaz y su posterior salida tarde al campo de juego, acompañada por su expulsión, apenas deben ser una anécdota para no repetir. Y punto. Acá hay que analizar por qué River jugó a nada.

River jugó mal. Nunca entendió el partido. Le quedó siempre incómodo. El gol tempranero de Straqualursi lo dejó mal; y el de Cetto lo terminó de tumbar. Barovero hizo pie. Y el resto nada. Mal los centrales. Lentos. Todos. Los tres. Sin reacción, cortando mal a los costados. Sin entender cómo achicar teniendo tanto espacio por cubrir. Los volantes por afuera jugaron muy mal. Vangioni directamente no pesó porque Buffarini lo tapó. Y Sánchez, más liberado que Vangioni, jugó muy flojito. Nunca metió un centro certero al área. Nunca acompañó con peligro a los de arriba y quedó a mitad de camino casi permanentemente. Ledesma jugó poquito e incómodo por esa máscara. Ponzio no estuvo como en otros partidos aunque fue de los pocos que mostró algún tipo de reacción. Mauro Díaz aportó pincelazos y nada más. Mora fue voluntad y choque. Y Trezeguet casi no tocó la pelota. Y entonces el equipo no supo nunca cómo dar vuelta la historia.

Ramón, fiel a él mismo, metió tres cambios en el entretiempo como para patear el tablero. Una muestra gratis de lo mal que jugó River (hagan memoria y repasen cuántas veces hizo River tres cambios en el entretiempo). Con Rojas por Ledesma buscó más juego; con Iturbe por Mauro Díaz más profundidad; y con Luna por Trezeguet más movilidad. No logró nada de eso. Quizás si entraba el cabezazo del arranque del segundo tiempo de Luna (mismo merecimiento que el tempranero de Straqualursi) todo hubiera cambiado. Pero no. Nada. Casi no generó peligro y apenas tuvo una de Mora que cabeceó mal. Después, el DT hizo cargo como el exclusivo dueño de la derrota. Dijo que era toda su responsabilidad. Un guiño para los jugadores puertas para afuera, aunque seguramente habrá tirón de orejas puertas para adentro.

El archivo habla. Repásenlo y verán que desde acá se apoyó a Ramón Díaz en su pedido de un enganche sí o sí. Se intentó por el controvertido Fabbro y poco más. “El” pedido de Ramón no fue escuchado. Y el equipo, le pasó en las tres victorias de las tres fechas anteriores, no tiene enlace, algo fundamental en el juego pensado por el DT. No parece que Ramón resigne el enganche, pero cuidado, porque si el sistema no da frutos… Diferente es el tema en la línea de 3 pensada también porque no hay lateral izquierdo o porque Vangioni es un desperdició tan atrás, ahí el cambio está latente.

Andábamos exultantes. Lógico después de 3 de 3. Y este fue un golpazo. Lo bueno es que se dio en el arranque del torneo, justito como para que funcione como alarma. La misma alarma que deberían haber puesto en la concentración de Pilar para arrancar más temprano el viaje al Nuevo Gasómetro y no papelonear llegando tarde. La misma que en el despertador no sonó como para que los jugadores se dieran cuenta de que a los 42 segundos también podes ir perdiendo 1 a 0. Y que así, todo se hace cuesta arriba.