Oy, oy, oy, es el equipo de Ramón

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) Sin hacer un buen partido, River sacó adelante un duelo chivo con Tigre. Perdía, el DT metió mano con los cambios y lo dio vuelta con dos tantos del Chino Luna y uno de Iturbe, dos que llegaron desde el banco. Fue 3 a 2 para quedar primero con Lanús.

Jugando bien o jugando mal… En el Monumental, con Ramón, gana River. Aunque no haya sido superior en los 90 minutos ante un chivo rival como Tigre, que hasta los 80 había sido superior. Pero los astros están del lado de este equipo. O la Luna.

Porque Ramón metió mano y confió en el Chino para dar vuelta una historia complicada. Con argumentos no tan sólidos, River inclinó la cancha a puro centro y corazón. Y lo ganó. Y es líder del torneo junto a Lanús. Oy, oy, oy…

Fuera de la euforia, River no jugó bien. Gorosito puso tres delanteros en el Liberti y su defensa, hasta los desbarajustes del final, parecía impasable. Desde el minuto uno el trámite estaba complicado. Con Botta, uno de los pocos gambeteadores que hay en el fútbol argentino, manejó los hilos. El Matador tuvo la primera clara: de un pelotazo y una peinada de Janson, Leguizamón se lo comió a Bottinelli y se le nubló todo cuando tenía que definir ante Barovero. Y al toque Galmarini no llegó a empujar a la red un centro rastrero de Botta.

No agarraba la pelota, River. Lanzini en otra, Mora más peleador que otra cosa. Enfrente tenía un contrincante incómodo. Recién a los 24 minutos llegó por primera vez. Condujo Lanzini, Vangioni tiró un centro maldito, Trezeguet tocó a Mora, éste le erró y Sánchez la quiso poner de vaselina por encima de Albil. Se fue besando el palo derecho.

Tigre no se asustó y siguió llevando las riendas del partido con Botta como organizador (el pibe se tendría que haber ido expulsado por dejarle el codo arriba a Ledesma y éste terminó con la nariz bañada en sangre). Y River seguía -como hace muchos años- adoleciendo de una conducción. Por eso Ramón insistió tanto con la llegada de un enganche y cada partido que pasa le da la razón. Porque tiene que inventar a Iturbe en un puesto que no es el suyo. Y eso pasa porque Lanzini, en tres fechas, no se ganó el lugar.

Ramón no metió mano en el entretiempo. Le dio apenas diez minutos más a Lanzini. Sin claridad, el equipo comenzó a llegar. Primero con un cabezazo Trezeguet y después con una apilada de Lanzini que nadie pudo tocar y la sacaron en la boca del arco.

Por una tonta falta de González Pirez en un costado, Tigre tuvo la posibilidad de abrir el partido. Botta se la puso en el pie a Donatti y el defensor la metió contra un palo de Barovero. Era justo.

Hasta que la mano de Ramón se hizo notar. Iturbe por Lanzini y Rojas por Ledesma. River comenzó a asumir riesgos y a marcar casi mano a mano en el fondo. Leguizamón quiso meterse con pelota y todo adentro del arco y Barovero tuvo una salvada providencial.

Del 0-2 a la épica. River comenzó a juntar ganado y poca claridad, excepto cuando Iturbe tenía campo para arrancar la máquina. De a ratos, pareció la versión del equipo de 2012, que atacaba sin ninguna idea clara. Hasta que comenzó a inclinar la cancha. Con tiros desde afuera de Iturbe y Rojas. Con cabezazos de Mercado y Mora.

Hasta que se hizo la Luna. El Chino cumplió con la ley del ex. No solo metió la cabeza sino que después le puso el pie para apretar la pelota contra la raya. Iturbe le puso la frutilla a una victoria que parecía impensada, pero que le permite a River estar en la cima de la tabla. Oy, oy, oy…

Imágenes: Nicolás Aboaf