Ramón y otro lavado de cara para River

Cuando volvió a Núñez, Ramón dejó en claro su intención: “Hay que cambiarle la cara al club, River es demasiado grande”, dijo en la conferencia de prensa de presentación. No pensaba solamente en el equipo, claro. Así como sucedió con el predio de Ezeiza, el riojano tiene un sueño: que sus dirigidos viajen al estilo europeo. Para ello, ya hizo los primeros -y ostentosos- pedidos.

Puertas adentro de la concentración dicen que Ramón está en todos los detalles. “Desde los ‘conitos’ hasta las incorporaciones”, repiten los que conviven con el plantel. “Literalmente”, agregan. Y para dejar en el olvido la primera solicitud incumplida (la llegada de un enganche), elevó un nuevo pedido: remodelar el colectivo que traslada a los jugadores.

“Está dos pasos más adelante que todos”, le confiaron a Pasión Monumental desde la empresa que provee el servicio de traslado al plantel. Su encargo no es por snobismo, se basa en dos cuestiones básicas: la comodidad de sus dirigidos y el marketing de River.

Para colaborar con la unión del grupo y hacer más amenos los traslados, el DT pidió asientos reversibles. De esta forma, las butacas podrían girarse 180 grados y quedar enfrentadas de a pares. A ello se le sumarían mesas para cuatro personas -serían rebatibles- en las que se podrían planificar situaciones de partido, recordar alguna indicación o jugar a las cartas.

Además, remarcó la necesidad de colocar televisores plasma más grandes que los actuales (son de 14 pulgadas), sumar televisores individualizados, computadoras y juegos de vídeo; colocar una cocina, mejorar el baño -hay que tener en cuenta que lo utilizan más de 40 personas por viaje- y construir un perchero para que los jugadores dejen su ropa.

Luego, se ocupó de diagramar cuestiones que ayudarían a mejorar el marketing del club y que serían un guiño al hincha. ¿Quién no quiere una foto con el colectivo que traslada a los jugadores? Cada vez que River pisa el interior del país, miles de personas se acercan a buscar un recuerdo, un saludo o al menos una mirada de sus ídolos. Ahí, de fondo, siempre está el colectivo. El proyecto de Ramón es que deje de pasar desapercibido.

La idea de Ramón es cambiarlo de pies a cabeza, combinarlo con la grandeza del Millonario. Para eso, pidió que el tapizado de los asientos tengan los colores del club, el escudo e individualizarlos, poniéndole el nombre del jugador que viaje en cada butaca; cambiar el color de las cortinas -hoy son… ¡azules!- y plotearlo de manera tal que todos recuerden que ahí viaja el campeón. ¿Para qué quiere todo eso? Para que todos lo que se acerquen a recibir a River puedan ingresar, ver dónde y cómo se trasladan sus futbolistas, sacarse fotos con el colectivo y dejar el sello en la memoria de cada fanático que quiera pasar un momento como si fuera jugador del más grande.

“Sólo se consigue en Europa. River sería el primer plantel del fútbol argentino que tenga un micro así. Es todo un avance”, dijeron desde la empresa. Y agregaron: “No depende de nosotros”. La pelota ya está en juego, hay que ver quién se hace cargo de ella. Por lo pronto, Ramón sueña y sigue lavándole la cara al Millonario.