Uruguayo de galera y bastón

River da vuelta un partido épico ante la Selección de Polonia en Mar del Plata y Enzo Francescoli se despacha con un gol memorable. Lo que parecía ser un simple amistoso de verano, pero luego quedó grabado en la memoria de todos los amantes del fútbol.

Fue un 8 de febrero de 1986. El partido programado para cuando el sol se escondiese, despertó el interés de muchos de los turistas que pasaban sus vacaciones La Feliz. Más exactamente, treinta y dos mil almas fueron testigos de tamaño espectáculo.

El equipo de Héctor “Bambino” Veira formó con: Pumpido; Borrelli, Ruggeri y Montenegro; Enrique, Gallego, Alfaro y Alonso; Amuchástegui y Francescoli.

La primera incidencia del encuentro llegó a los 37 minutos de la etapa inicial. El siempre fenomenal Norberto Alonso sacudió desde el borde del área, dejando sin alternativas al arquero Kazimierski. El marcador no se modificó hasta finalizar el primer tiempo, River se fue al descanso imponiéndose por un gol.

La segunda mitad no comenzó de la mejor manera. A los cuatro minutos de iniciada, el equipo europeo igualó el trámite gracias a la capacidad goleadora de su delantero Dziekanowski. Paridad que Enzo Francescoli se encargó de quebrar 120 segundos más tarde.

Luego de aquel gol, el millonario cayó en un pozo futbolístico. Emulando la acción del uruguayo, el mismísimo Dziekanowski puso en tablas nuevamente al encuentro, cuando tan solo habían transcurrido dos minutos del empate local. A este hecho le sucedieron las anotaciones de Wojcicki y Buncol, a los 68 y 74 minutos respectivamente.

Sin embargo nadie pudo siquiera imaginar la reacción que el equipo argentino logró más tarde. La remontada comenzó a siete minutos de que finalice el tiempo reglamentario cuando, en otra fantástica intervención, el Enzo gambeteó dentro del área y ubicó un potente remate en el ángulo superior derecho del arco rival.

La igualdad llegó a los 89 minutos. Tras un córner que Villazán se encargó de direccionar hacia el área chica, fue Centurión quien, aprovechando una pésima salida del arquero contrario, cabeceó y decretó el empate en cuatro.

Pero todavía lo mejor estaba por llegar. El suceso ocurrió cuando se disputaba el tercer minuto de descuento. Un largo centro de 45 metros cayó sobre el área polaca y, extrañamente en ataque, Ruggeri se encargó de centrar el balón hacia las proximidades del punto penal. Allí, elegante, predispuesto a hacer historia, se encontró Enzo Francescoli con la redonda que, como si pendiese de un hilo, se suspendió en el aire esperando la caricia del uruguayo. Con una pirueta que quedó grabada en la retina de todos los allí presentes, el goleador de la noche marplatense sentenció el 5 a 4 final.

Así, con la particular emotividad de dar vuelta un encuentro con semejante obra de arte, fue cómo un amistoso de verano se transformó en un verdadero hito en la historia millonaria.

Más tarde en aquel 1986, River se consagró campeón del campeonato local con Francescoli como goleador y estandarte del equipo. Luego él se mudó a Francia pero, en la segunda mitad del año, el equipo del Bambino se hizo con las copas Libertadores e  Intercontinental, cerrando así el ciclo más exitoso en la historia del club.