Lo que pasó y lo que se viene, bajo la lupa de Pasión Monumental

La pretemporada está por llegar a su fin. Si bien en esta semana que arranca se jugarán dos Superclásicos, con la importancia que les corresponde, ya es momento de hacer un balance de lo ocurrido en los tres partidos que jugó River en el verano. La recuperación de Román, las incógnitas en la delantera y la apuesta por el enganche son los tres puntos más importantes para analizar.

Cuando llegó, Ramón Díaz dejó en claro que todos arrancaban desde cero. No había prerrogativas ni portación de nombre que importara. En las prácticas y en la cancha se iban a ver las cartas. Por eso, el DT no escatimó en pruebas. Inició el verano con una línea de cuatro defensores y pasó a la línea de tres. Puso en cancha a todos los delanteros, a la mayoría de los mediocampistas y defensores y a los dos arqueros.

El caso de Adalberto Román es el más ejemplificador. Contra todos los pronósticos, Ramón apostó por el defensor paraguayo y en 90 minutos dejó en suspenso los reproches del pasado. “Hay que pensar en futuro”, pidió el entrenador. Con la actuación de Román en el Superclásico, hay motivos por los que confiar. En la última línea hay garantías. Cuando se recupere Jonatan Maidana, con Mercado, Bottinelli, González Pirez, Abecasis y alguno de los pibes que tuvieron su oportunidad ante Racing (caso Espíndola López o Silguero) la defensa está.

El único refuerzo que llegó, rindió. Leonel Vangioni se ocupó de cubrir toda la banda izquierda en el Superclásico y ya se ganó la titularidad. Además, Ariel Rojas mostró un nivel notablemente superior al exhibido el semestre pasado (asistencia ante Boca y golazo de chilena incluídos) y se perfila como un buen recambio para el ex Newell’s.

Otro de los “recuperados” es Walter Acevedo. Muchos miraban de reojo al banco cuando Ramón le dio la cinta en el primer partido del año, ante Independiente. Pero -tapando lo evidenciado en el pasado- el ex Banfield fue una de las figuras de la cancha. Ante Racing tuvo otra chance y no la desaprovechó. El doble cinco está asegurado: Ponzio, Cirigliano, Ledesma y Acevedo, el puesto está tranquilo.

Pero hay deficiencias y son notorias. Por la derecha no hay recambio. Si no está Carlos Sánchez, no parece haber nada. Sólo apuestas, ¿Solari? Lo mismo sucede en el puesto de enganche. Más allá de la gran actuación de Mauro Díaz en el encuentro con Boca, el lugar está a merced de un tipo con experiencia. Ramón pidió y pide porque sabe que necesita un hombre fuerte en esa posición. Tiene en el entrerriano una variante para nada despreciable, lo mismo que sucede con Manuel Lanzini, pero el nombre no está. ¿Fabbro? Parece caerse cada vez más. Hasta ahora, el 10 es Díaz.

En la delantera las incertidumbres no son menores. Rogelio Funes Mori arrancó como para ser el goleador del año. Le marcó por duplicado a Independiente e ilusionó a todos. Pero con Boca desapareció y volvieron a aparecer los murmullos en la tribuna. Hoy en día es él y Rodrigo Mora, que se ganó definitivamente el título de intocable con los dos goles en el Superclásico. Pero el panorama no es alentador. Carlos Luna volvió a decepcionar, no pateó al arco en todo el verano. David Trezeguet tuvo sus 30 minutos de premio pero se nota que le falta en lo físico y también en el roce con la pelota. Daniel Villalva sigue siendo una apuesta, una promesa, al igual que Díaz o Lanzini. ¿Hay más? Sí, están Vila y Andrada que están más para aprender y foguearse que para ser goleadores de este River ofensivo que planea el entrenador.

Con altos y bajos, pasará una pretemporada que ilusionó a todos pero que, hilando fino, evidenció algunos agujeros negros en la estructura del equipo. Quedan dos partidos, dos cruces fundamentales ante el rival de siempre. En 15 días, River estará saliendo al Mario Alberto Kempes para enfrentar a Belgrano en el inicio del Torneo Final. Para ese día se esperan nuevas confirmaciones…