Ramonistas

Durante más de 10 años Ramón Díaz se quedó afuera de River por insólitas decisiones. De Aguilar primero, no le renovó el contrato pese a que el Pelado había logrado el campeonato ya que prefirió “cambiar el perfil” y contratar a Manuel Pellegrini; y de Passarella después, quién eligió a Angel Cappa cuando Ramón  estaba libre. Ramón dijo lo suyo apenas llegado: “conmigo River no se iba al descenso”, clarito. Hoy la historia cambió. El entrenador preferido por casi todos está en el banco que todos quieren y así la mayor parte del MundoRiver está en paz con él allí.

Ahora bien, desde hace varios días está dando vueltas el tema de los refuerzos. Y escuchó y leo casi cuestiones de estado por el tema de Jonathan Fabbro. Ninguno le perdona aquél famoso tweet en el que se burlaba de River. Se entiende la bronca. Es un gesto de alguien no muy profesional. Una burla a la historia del club. El dijo que no es su costumbre y que alguien le escribió eso. No le creo. Pero no por eso condiciono su llegada a River. Ya está. Se equivocó. Y feo. ¿Saben cuántos hinchas de Boca jugaron con la de River? ¿Saben cuántos hinchas de River jugaron con la de Boca? El pecado de Fabbro, obvio, es que fue un paso más que esos porque cargó a River. Porque se burlo de la peor mancha de la historia de River (una mancha que el no provocó y parece que hay más indignación con él, que cargó, y no con los responsables del descenso). Lo tengo claro. Pero Ramón lo sigue pidiendo…

Y entonces acá vuelvo a lo de los 10 años. Porque 10 años se pidió a Ramón una y otra vez. Porque 10 años se gritó por él. Por “el equipo de ramón”. Porque se insultó al aire cada vez que llegó otro y no él.  ¿Por qué le discutimos al tipo que la mayoría queríamos que se hiciera cargo del fútbol de River, al único tipo que pidió? ¿Hizo mal Fabbro? SI. PESIMO. Pero Ramón lo quiere. Y entonces me rindo ante esto. Por algo será. En las últimas horas hasta dijo que prefiere quedarse sin Iturbe incluso. Que utilicen la plata de Iturbe en Fabbro si es necesario. Lo quiere. Y River lo necesita. Porque no hay que subestimar este semestre en el que no se divide. Y porque al equipo ni Mauro Díaz ni Lanzini parecen poder darle el salto de calidad necesario.

La historia sigue. Porque en el medio Fabbro habló y no se pronunció a favor de irse de Cerro, y eso enoja al hincha de River. Lo entiendo. Pero pongámonos en ese lugar y pensemos: ¿Qué pasa con Fabbro si grita que quiere venir a River y después se tiene que quedar en Cerro porque no pagan los 4 millones de dólares que quiere el equipo paraguayo? Lo destrozan en Paraguay. Para los futbolistas el fútbol es un trabajo. TRA BA JO. No es como para nosotros. Y entonces juegan para el mejor postor e incluso se ponen la camiseta que no se ponían ni en joda en sus tiempos de juventud. Hasta que entendamos eso, se complicará aceptar lo de Fabbro o alguna otra cuestión similar que pueda darse por más que está claro que las cargadas de Fabbro son las que rebalsaron el vaso.

Ramón quiere a Fabbro. Entendamos que el “amor a la camiseta” es de algunos, de unos pocos. La mayoría no puede hacer predominar sus deseos por sobre el dinero, o no quiere. Miren lo de Juan Manuel Martínez, por ejemplo, jugando para la contra pese a haber dicho que es hincha de River. Esto es así. Lamentablemente así. Por eso, si Ramón pide a Fabbro. Yo digo que River debe darle a Fabbro. 10 años de espera así casi que lo decretan.

Por Hernán Castillo