Este es el camino

Desahogo. Alegría. Esperanza. Todo eso contenía cada grito de gol, cada camiseta que se revoleaba por encima de la cabeza, cada abrazo con el desconocido de al lado. Si la idea de Ramón es devolverle la identidad a River, éste es el camino. El de ser protagonistas, el de creerse River y no asustarse del rival que está enfrente, el de salir a ganar, el de no conformarse e ir por más, el de querer la pelota, y tenerla y tocarla en vez de reventarla. De a poco, el Pelado va convenciendo a sus jugadores, les va cambiando la cabeza como se propuso desde el primer día. Y el trabajo va mostrando sus resultados. El triunfo en el primer superclásico del año, además de muchas cuestiones futbolísticas, dejó un envión anímico en el plantel y en los hinchas que hace tiempo era necesario. Por eso el desahogo. También la alegría por ganarle a Boca y la esperanza de que esto se prolongue con el correr de los partidos y se transforme en algo habitual.

El riojano es un técnico al que le gusta jugar fuerte. No se queda en los grises. Apostó por una defensa de tres hombres, siempre complicada cuando no tiene mucho trabajo, en la que, encima, el último hombre era Adalberto Román y todo su prontuario. Y funcionó. Vangioni, el refuerzo que quería para atacar, atacó, fue profundo y ensanchó la cancha como le pidió el técnico. Y Mora marcó la diferencia. Cuando está enchufado, el uruguayo es cosa sería. Será tarea para Ramón conseguir que el Pulga esté a 220 en todos los partidos. Ledesma fue, de los elegidos del Pelado, el menos destacado, aunque se lo vio mejor de lo que estaba. Sin embargo, en el Lobo se representa la apuesta ofensiva, lejos de ser un doble cinco de un 4-4-2, ese dúo de volantes le dio libertad a un Ponzio cada vez más todoterreno.

La superioridad ante Boca fue notoria, sobre todo en el segundo tiempo. Se podrá decir que están en distintas etapas de la preparación física o buscar otros motivos para justificar el resultado, pero lo importante es que River ganó, bien, como le gusta al hincha y esa victoria es una inyección anímica gigante para continuar con la reconstrucción. Eso sí, una victoria linda, para disfrutar, gozar y esperanzarse no debe hacer olvidar la necesidad de refuerzos. Siempre hacen falta para mejorar y potenciar al plantel. Lo importante es que Ramón no encontró el camino. Ya lo conocía. Y lo está demostrando.