Ramón de los milagros Díaz


En la ancha espalda de Ramón Díaz reposan todas las tranquilidades riverplatenses. Es que, más allá de los resultados, todo lo que toca el entrenador lo convierte en rosas. Puertas adentro, todos saben que es el único capaz de volver posible lo imposible y ayer, con las inclusiones de Adalberto Román y Cristian Ledesma, sumó nuevos ejemplos para fundamentar esa sentencia.

“Para nosotros, lo que pasó quedó en el olvido”, explicó el entrenador para avalar su decisión de retener a Román. Pretendía borrar la escandalosa mano en el encuentro de ida de la Promoción ante Belgrano y los horrores defensivos que derivaron en la primera derrota en el Monumental por el torneo de la B Nacional (2 a 0 frente a Atlético Tucumán). Estaba confiado en poder hacerlo y tenía la potestad y el respeto que le da el hecho de ser el hombre más ganador en la historia del club como para intentarlo. A las palabras le faltaba la coronación que le dan los hechos. Ahí todo dependía del defensor paraguayo y ayer, en un partido caliente, cumplió con creces.

El respaldo oficial le sirvió a Román como escudo protector ante los eventuales silbidos y desde el primer minuto mostró entereza en la última línea. Menudo reto tenía el ex Palmeiras: Ser libero en una flamante línea de tres, justo en un Superclásico. Y cumplió. Más allá de una distracción que casi deriva en gol de Silva, aportó orden y seguridad para cerrar el arco de Barovero.

También era un partido especial para el Lobo Ledesma. Desde su regreso a River, el mediocampista de 34 años había jugado apenas cuatro partidos como titular (contando los de la Copa Argentina). Ramón, un viejo conocido suyo, volvió a confiar en él, más allá de los humores del hincha para con el ex San Lorenzo.

Tocado por la varita omnipotente del riojano, Ledesma fue la contención que el equipo necesitó para soportar el despliegue de Ponzio, las trepadas por los andariveles de Sánchez y Vangioni y, sobre todo, la línea de tres defensores. A su trabajo silencioso le aportó un detalle no menor: Jugó los 90 minutos sin mayores conflictos físicos.

Evidentemente, Ramón todo lo puede. Ayer volvió de Mar del Plata con dos créditos más y advirtió: “Voy a hacer que Rogelio Funes Mori sea el goleador del campeonato”. Ese es su próximo reto y a las pruebas habrá que remitirse…