¡Felices 60, Beto!

Un día como hoy, pero de 1953, nacía en Vicente López, Buenos Aires, Norberto Osvaldo Alonso. Dueño de una zurda prodigiosa, defendió la banda 374 veces y anotó 149 goles.

Debuta con 18 años en la primera. Fue el 8 de agosto de 1971, en el partido que Atlanta derrota por 2 a 1 a River en Villa Crespo. Ocupa el carril izquierdo del ataque en el equipo de Didí y es remplazado en el entretiempo por Carlos Morete.

El 1 de septiembre, frente a Chacarita Juniors, anota su primer gol como profesional. Fue el segundo en el empate 2 a 2 como visitante.

Heredero de la prestigiosa “10” y ya afianzado en el primer equipo, pasa a ocupar el centro del ataque, destacándose como conductor y enlace. Además, aportando una gran cuota goleadora.

El 3 de diciembre de 1972 marca uno de los goles más lindos de su carrera y de la historia. Fue en la goleada por ¡7 a 2! Ante Independiente. Aquella tarde anota dos tantos, pero uno sobresaliente: el que Pelé no pudo hacer. Haciendo una diagonal de la banda izquierda hacia el medio, le toca recibir un pase que lo deja mano a mano con Santoro, pero deja correr el balón y sigue con la diagonal. El arquero del Rojo se come el amague y queda en ridículo. Ya sin nadie que se le oponga en su camino al gol, toma la pelota y define con el arco vacío.

La primera vuelta la da en el Metropolitano 1975. El equipo dirigido por Ángel Labruna corta con la racha de 18 años sin salir campeones. Alonso es protagonista de aquel plantel, anotando la suma de 20 goles, solo superado por Morete que contabilizó 24 gritos.

Ese mismo año conquista el Nacional, se corona bicampeón y marca siete goles más, llegando así a los 27 goles en la temporada. Fue el goleador de River en aquel bi.

En el 76 hace escala en Francia. El Olympique de Marsella se adueña de su pase. Allí solo juega 17 partidos y llega al gol en tres ocasiones.

En 1977 vuelve a River. Gana los campeonatos Metropolitano y Nacional del 79, el Metro 80 y es Tricampeón, siendo determinante en cada una de las conquistas. También obtiene el Nacional 81.

Sus grandes actuaciones lo llevan a formar parte del plantel que jugará la Copa Mundial de 1978. Es titular en los dos primeros partidos, pero luego se pierde el resto del torneo por una lesión. Argentina es campeón mundial.

Entre los años 1981 y 1983 pasa a jugar en Vélez Sarsfield. Algunas diferencias con el DT de turno, Alfredo Di Stéfano, lo llevaron a distanciarse del Núñez. En el equipo de Liniers juega 73 partidos y anota 16 goles.

Su última etapa será la más gloriosa. Vuelve para el Nacional del 84, donde River pierde la final con Ferro. Luego, en la temporada 85/86, acompañado de un Francescoli sensacional, conquista el campeonato.

Sin el uruguayo en las filas, el 22 de octubre de 1986 River derrota a América de Cali por 2 a 1 con un tanto suyo y otro del Búfalo Funes, por la ida de la final de la Copa Libertadores de América. Siete días más tarde el millonario vuelve a ganar y se queda, por primera, vez en su historia con el trofeo continental.

El 14 de diciembre de ese mismo año, brilla en la final de la Copa Intercontinental vs. Steaua Bucarest. En una muestra de eximia calidad y picardía, asiste a Antonio Alzamendi que luego iba a encontrarse con la red. Con ese gol, River se adjudica por primera y única vez el galardón más importante del mundo a nivel de clubes.

Ya había ganado todo lo que un jugador del fútbol argentino podía ganar en aquella época, incluido un mundial con la selección nacional. Decide retirarse con todos los laureles a los 33 años de edad.

El 13 de junio de 1987 se retira en el Monumental en un partido homenaje. Más de 90.000 almas estuvieron presentes aquella tarde para decirle adiós a uno de los más grandes ídolos de River y del fútbol argentino.

Muchas veces polémico, pero indiscutible. El Beto ama a River y no se calla, dice lo que piensa como hincha. Un ídolo que merece un lugar en la institución para devolvernos, al menos, un poco de la grandeza que él supo darnos a lo largo de su fantástica y gloriosa trayectoria ¡Felices 60 años Beto!