El día en que River fue más River que nunca

El 30 de diciembre de 1944 quedará marcado para siempre en la política del Club Atlético River Plate. Luego de más de tres décadas, Leopoldo Bard volvía a formar parte de la comisión directiva del club.

Fue el presidente desde la gestación de la institución en 1901 hasta 1908, cuando dejó la silla que luego iba a ser ocupada por José Bernasconi.

Luego, su vinculación en la política nacional en el partido radical y el estrecho lazo que mantenía con el presidente Hipólito Yrigoyen, lo llevaron a estar preso entre los años 1930 y 1932, tras el golpe de estado liderado por José Uriburu. Motivo que, sumado a conflictos posteriores, lo mantuvo alejado de la vida pública y política durante algún tiempo.

En el año 1944, la lista “Unión Riverplantese”, liderada por Antonio Vespucio Liberti, triunfa en las elecciones e ingresa Bard con el cargo de vocal.

Leopoldo manifiesta que le dedicará sus esfuerzos a las actividades culturales, de formación ciudadana del socio, que atesorará como esencia la caballerosidad, la competencia sana y un nacionalismo puro, de hombres sanos y fuertes.

Su distanciamiento de las políticas internas del club y su posición de primer presidente y capitán de River, fundó entre los socios e hinchas un sentimiento de gran cariño y respeto hacia él.

Quizás no parezca un hecho de mayor relevancia, pero aquel día fue testigo de un acontecimiento memorable: Antonio Vespucio Liberti y Leopoldo Bard, probablemente las dos figuras políticas más significativas en la historia de River Plate, unidos en la conducción del club. En pocas palabras, fue el día en que River fue más River que nunca.