Objetivo: campeonato

La próxima semana ya arrancará el River 2013 de Ramón. Ya está Vangioni, Iturbe es el elegido para ser el segundo refuerzo y los dirigentes buscan una mejor opción que Fabbro para ofrecerle a Ramón cambiar el nombre que pidió y no cae tan bien por Núñez. Volverá Adalberto Román y también Mauro Díaz, quien será evaluado para ver si se queda en el plantel. Los otros serán los mismos de siempre, con la incorporación del piberío y sin Vega, Vella, Arano y Ríos. Entonces, ¿hay motivos para ilusionarse?

Convencido de cambiar el mensaje pesimista de Almeyda y retomar el camino que solía recorrer River, el Pelado no tuvo pelos en la lengua para decir lo que muchos piensan y no se animan a poner en sus bocas. “Mirá los equipos que salieron campeones en estos últimos años: les tocó a Banfield, a Argentinos, a Arsenal… ¡Dejate de joder! ¿Cómo no vamos a tener expectativas nosotros?”, tiró con su lengua filosa en Olé. Y no se equivoca Ramón. Porque Vélez puede ser un equipo ordenado, que mantiene a su técnico, su plantel y una coherencia institucional, pero más allá de todo eso no fue campeón caminando ni le sacó 10 puntos de ventaja al segundo. Logró el título en el final y tranquilamente pudo haberlo perdido. Entonces, dentro de un nivel mediocre que ofrece el fútbol argentino, está bien que el riojano piense que River puede ser campeón. Como mínimo, es el objetivo que se pone, como obliga la historia.

Con apenas dos refuerzos por equipo, los planteles del Torneo Final no serán muy diferentes al del Inicial. Es cierto que a más de un mes del comienzo del campeonato es difícil imaginar cómo será la pelea. Sin embargo, hay detalles para tener en cuenta: Vélez, el último campeón, parece que le apuntará a la Libertadores, igual que Boca y Newell’s, otro de los que peleó arriba en el último semestre. Eso puede ser beneficioso para River. Independiente y San Lorenzo jugarán pensando en la otra tabla, la de los promedios. Así, la lista de posibles competidores se achica. Racing y Lanús se quedaron con las ganas este año y seguramente irán por la revancha. Después, el resto no tiene mucho más que River como para asustarse.

Ante ese panorama, que el Pelado siga insistiendo en pensar en el campeonato y no en 30 puntos es enterrar una enfermedad de la que River no podía curarse. Ya está. Ya pasó. Cambió el discurso y a partir del 4 de enero empezará el desafío de ponerlo en práctica para demostrar que este River, además de sumar, también puede ser campeón.