Los refuerzos de la casa

Por estas horas, contrarreloj, los dirigentes negocian por Vangioni, escuchan ofrecimientos como el de la Gata Fernández y miran qué otro jugador del fútbol local puede transformarse en el plan C para aprovechar el cupo que la AFA le habilitó a River por la lesión de Pezzella. Por el momento, los nombres no ilusionan tanto como los que mencionó Ramón Díaz apenas llegó, aunque aseguran que esos pesados serán los otros dos que irán a buscar con un poquito más de tiempo, sin tanta urgencia.

 Este plantel necesita refuerzos. Y más de tres si se pudiera. El Pelado dio el paso que hacía mucho que un técnico no daba en Núñez: exigir calidad y ponerse firme. Porque Passarella prometió terminar con los refuerzos falopa y después River terminó siendo una sucursal del Cartel de Cali. Entonces, es hora de allanamientos. Eso también lo entendió el riojano y en menos de una semana borró a cuatro jugadores, otra determinación que sus antecesores nunca tomaron, y en el verano podría haber más recortes. Pero para el armado del grupo le falta un último toque, el de los refuerzos de la casa. Los pibes.

En ese sentido, River cuenta con muchos pibes que prometen y que piden una oportunidad. Ellos necesitan que Ramón también rompa con una mala costumbre de los últimos años: acumular chicos en Reserva, Cuarta y Quinta y que la proyección se vaya dando por una cuestión de edad. De ese manera, debutan cuando ya tienen 20 años (Solari, Martínez, Vila, por ejemplo), cuando en Núñez siempre se apostó por los juveniles cuando ya andan por los 17 ó 18. Y en ese rango hay que apuntarle a Lucas Pugh (goleador de la categoría 94), Juan Kaprof (goleador de la 95) y Tomás Martínez (enganche de la 95), un 10 típico de River, pícaro, zurdo e inteligente.

Por necesidad de puestos, el Pelado ya citó a Federico Vega (lateral), Facundo Quignón (volante central zurdo que podría ir a la banda) y Federico Andrada (delantero) para que sean parte de la pretemporada en Tandil. Pero así como un día se la jugó por un Saviolita de 16 años, el riojano también es la esperanza para volver a apostar plenos prometedores y no quedarse esperando a los que siempre amagan y nunca explotan. Llegar hasta la Reserva de River es un mérito, habla de jugadores con condiciones, aunque no es garantía que todos puedan jugar con la banda roja en Primera. Los Barrado, Toranzo, Damián Alvarez, Gaby Pereyra, Bou y tantos más son los ejemplos que hoy se repiten y tapan a otros. Es hora también de darle espacio a lo más chicos.