El aura de Ramón

Siempre estuvo, e incluso para algunos todavía está, la idea de que a Ramón Díaz lo acompaña más la suerte y la calidad de jugadores que sus condiciones como entrenador para destacarse. Siete títulos en River y uno en San Lorenzo son suficientes como para decir que no sólo es una cuestión de fortuna. Por supuesto que la tiene, todos la necesitamos. Pero el Pelado tiene una gran amistad con ella. “Ramón ya puso el culo en el banco”, solía decir un ex dirigido suyo en Núñez para graficar esos toques que siempre lo acompañan. En San Juan, esa amistad no le falló al riojano. Después de un primer tiempo digno del River de Almeyda, en cinco minutos el equipo se iluminó, recibió ese aura de Ramón, metió dos goles y después se dedicó a tocar para que pasaran los minutos hasta poder irse tranquilos de vacaciones.

Noventa minutos son pocos como para hacer un análisis profundo o hablar del River del Pelado. Sin embargo, el nuevo técnico dejó de entrada señales positivas, que vislumbran un cambio: principalmente la apuesta por un 10 y nada de doble cinco. Si bien fue el propio Ramón quien rompió en su último título con esa tradición, ese equipo del 2002 defendía con tres, por lo cual había dos volantes centrales y también un enganche. Recuperar ese dibujo está entre los mandamientos riverplatense que el riojano conoce como si él mismo los hubiese escrito. Por eso, hay que confiar en sus condiciones, en su ojo para elegir futbolistas y en lo que representa su figura, que le permitirá a los jugadores sacarse la mochila de encima (lo que mostró Rojas en el rato que jugó es el mejor ejemplo para este último punto).

La cosecha de 29 puntos y lo complicado que están los que se hunden en la tabla de promedios hace que River ya no necesite andar con la calculadora en el próximo torneo. Para el 2013 hay que volver a pensar en grande, como tendría que haber pasado antes. Buscar refuerzos que sirvan para cumplir el objetivo de ganar el campeonato. Aunque los nombres más resonantes ya están descartados, el Pelado insiste con jugadores de primer nivel para sumar a su plantel. Y es saludable que se ponga firme en esa exigencia. Otros entrenadores no tuvieron esa firmeza ante Passarella, aceptaron lo que les dieron, y así les fue. Ramón tiene otra espalda que le permite darse ese lujo. Un lujo necesario, como manda la historia del club.