Así lo vivió el Pelado

Pasión Monumental estuvo cerca del técnico en el arranque de su tercer ciclo. Las charlas con su hijo Emiliano, los pedidos a los pibes, el enojo con los delanteros y una cábala. Entérate todo.

Pantalón negro, camisa a cuadros, la pinta de Ramón es inalterable. Como en el 95, cuando puso primera. O como en el 2002, cuando se fue. Luego de 3.687 días, el Pelado Díaz volvió a sentarse en el banco. Sí, diez años después. Pareció una vida, pero el día esperado llegó.

Emocionado, saludó a los hinchas que estaban detrás del banco visitante del estadio Del Bicentenario y rápidamente comenzó a dar órdenes. Los suplentes se sentaron primero que él, pero el riojano los corrió a todos, ya que quería sentarse contra la punta izquierda, al lado de su hijo Emiliano. ¿Nace una cábala?

Ramón habló mucho con su pibe ya que su otro ayudante, Marcelo Escudero, lo vio en un palco. En el primer tiempo volvió loco a Augusto Solari, quien jugó por esa banda. Y en cada interrupción para que los jugadores tomen agua se la pasó dándole indicaciones a Diego Martínez, a quien notó muy nervioso en el arranque pero con el que terminó conforme con su actuación.

“Que fácil perdemos la pelota”, se quejó varias veces sin ocultar su disconformidad. Ni siquiera las banderas que le colgaron le sacaron la mueca. Y vaya si se fastidió cuando Funes Mori y Luna le erraron al arco. Lanzini, una de sus apuestas, le sacó una sonrisa, un puño apretado. Y el primer triunfo de un ciclo que ojalá sea bien parecido a los dos anteriores de Ramón en River.