O juremos con gloria Ramón

El Pelado fue al Monumental con su círculo íntimo, sufrió desde el palco y gritó el gol de Mora antes de retirarse del Monumental. Antes, una multitud celebró su regreso a Núñez. Por la mañana, Díaz visitó el Pelado Almeyda.

El próximo domingo, en San Juan, será el día “D”. O el día “R”. De Ramón. Habrá debut, será el primer bosquejo de Ramón Díaz en su tercer ciclo en Núñez. Pero antes hubo ruido, fiesta, celebración. Porque el técnico más campeón de la historia pasó por el Monumental y una multitud lo trató como hacía diez años no pasaba. El que “de la mano, de Ramón Díaz todos la vuelta vamos a dar”, se escuchó como luego de aquel Clausura 2002, su último éxito millonario. Y él, emocionado, levantó los brazos luego de ser presentado en el campo de juego debajo de un sol que hizo arder la tarde.

Ramón llegó al club antes de las 16 horas y se fue directamente al primer piso del estadio. Estuvo con los dirigentes y diez minutos antes del partido bajó para caminar por el verde césped del Liberti, ese que tan bien regó con su fútbol cuando era jugador y luego con los equipos que armó para ser campeón. Tras la ovación y los flashes, se metió en el palco 44 de la platea Belgrano. Junto a él, los ayudantes Escudero y Emiliano Díaz, el médico Giulietti, el representante Castellanos, más amigos del círculo íntimo y su otro hijo, Michael.

Sufrió los 75 minutos que estuvo en la cancha. Vio el gol de Mora, lo festejó con su hijo y anotó mucho de lo que pasó en la cancha ante Lanús. Según supo Pasión Monumental, le gustó el partido que hizo Carlos Sánchez, la movilidad de Funes Mori, las intervenciones de Barovero y la jerarquía de Ponzio. Sí lo preocupó el carril izquierdo por la endeblez del tándem Diego Martínez-Rojas.

Igualmente, más allá de analizar a River, vivió el partido cobijado por los hinchas. Algunos llegaron a tirarle sus camisetas para que Ramón se las firmara. Amor puro. Locura al extremo. Todo por un tipo que es capaz de generar tanto en un público que viene golpeado y que tiene al Pelado como sinónimo de esperanza.

Antes, por la mañana, el riojano pasó a visitar a Almeyda, quien casualmente vive a cuatro cuadras de diferencia, en Nordelta. Allí conversaron y el otro Pelado le comentó con qué plantel se va a encontrar. No deja de ser un gesto de unidad cuando el mundo River no lo está.

Díaz comenzará a trabajar el martes, en Ezeiza. El lunes su hijo se irá a Tandil a darle el OK a todas las instalaciones para poder hacer la pretemporada. O juremos con gloria Ramón.

Imagen: Nicolás Aboaf