Historial sin códigos

Astrada, Cappa y hoy Almeyda, testigos directos de los manejos de Daniel Passarella y una modalidad que se repite: echar técnicos por teléfono.

¿Por qué tantos “enemigos”? ¿Por qué tanta gente enfrentada con el presidente? ¿Por qué tantos ídolos afirman que mientras esté él al frente del club no se van a dar ni media vuelta por Núñez?, la lista de preguntas podría extenderse hasta el hartazgo. Esas que a cualquier persona ligada al fútbol le surgieron alguna vez. Y mucho más a los hinchas de River.

Las respuestas aparecen. El tiempo es el único encargado de traer verdades a la luz. La realidad marca que Almeyda ya no es más el técnico de River. Hasta ahí, ninguna locura. Campaña floja, un promedio que empieza a adelgazar, impaciencia de la gente y un equipo que no aparece. Crónica de un final anunciado… por teléfono.

Sí, tal como como le contó el mismísimo protagonista a Diario Olé, Passarella le comunicó la noticia al DT a kilómetros de distancia, la reunión llegará más adelante. Nada de decirlo en la cara, no hay que desobedecer a su historial.

La primera “víctima” fue Leonardo Astrada. El exentrenador fue ratificado por DAP en la semana previa, incluso ante los jugadores, pero se enteró de su salida por un llamado a su celular. Misma suerte corrió Angel Cappa en los días previos al Superclásico que terminó siendo el trampolín de JJ López al banco de River.

Y ahora, quien lo sufrió en carne propia fue Almeyda. Aunque recibió el apoyo del presidente hace pocas semanas, en una conferencia de prensa que no puede nombrarse como tal. En realidad, fue un monologo de cinco minutos más recordado por su tremendo fallido que por la sinceridad de sus palabras. Ahí el sentido común ya mostraba cómo terminaría todo.

“Almeyda echó a Domínguez y Cavenaghi por teléfono”, podrá decir alguno. Es verdad. Pero el Pelado asumió públicamente su error. Más allá de si el sentimiento de arrepentimiento fue cierto o no, dio la cara y dejó en claro que se había equivocado. Algo que es una verdadera utopía en esta nueva historia. Imposible imaginar que la soberbia de Passarella le permita un acto de estas características.

Igual, las palabras de los últimos referentes, los que se fueron injustamente por la ventana deben haber resonado en las últimas horas en la cabeza de Almeyda. “Te va a hacer lo mismo”, anunciaron al unísono casi como un vaticinio de lo que ocurrió en el día de ayer. Tenían razón: DAP nuevamente fue fiel a su costumbre, traicionando a una ética tan maltratada en el último tiempo en los pasillos del Monumental.

El Pelado debió haberlo imaginado, no caben dudas de que lo veía como posibilidad. El historial así lo muestra, un historial cargado de malos manejos. Un historial que no conoce de códigos.