Al rojo vivo

River volvió a jugar mal y solo se llevó un empate 2-2 ante Independiente, uno de los peores equipos del campeonato. Encima, el Rojo mereció mejor suerte y no le cobraron un claro penal. Un equipo que no levanta cabeza.

Terminó siendo un partidazo. Pero no necesariamente por mérito de alguno de los dos equipos. La clave de la intensidad del encuentro fue gracias a las imprecisiones. Durante los 90 minutos los errores fueron protagonistas y le permitieron a ambos conjuntos llegar con peligro a los arcos de Vega y Navarro.

River entró dormido. Ya los 3′, una desinteligencia en el sector derecho de la defensa permitió el desborde de Ferreyra, quien metió el centro certero para que Fredes solo tenga que empujarla al fondo de la red. Después, Independiente fue superior. Incluso tuvo chance de ampliar la ventaja. Parecía que los de Almeyda entraban a jugar un partido para el olvido.

Sin embargo, el Millo logró despertarse. A los 21’, Bottinelli, entró solito al área y sin ninguna marca a su alrededor logró convertir su primer gol con la camiseta millonaria y darle un respiro a River. Lo que restó del primer tiempo fue parejo, con jugadas de peligro para ambos equipos. El 1-1 parecía un resultado justo.

En la segunda etapa, el trámite no cambió demasiado, aunque Independiente fue con más ímpetu a buscar la ventaja. Sin embargo, una gran jugada individual del Keko Villalva derivó en un rebote que quedó en los pies de Sánchez y el uruguayo marcó el 2-1, con un potente derechazo desde afuera del área.

Pero lejos de agrandarse, los de Almeyda se quedaron. A partir de allí, los de Gallego fueron por el empate. Buscaron, hicieron figura a Vega, tuvieron dos penales no cobrados, uno de ellos clarísimo. Y lo lograron a los 25′, después de una jugada desprolija que Galeano pudo meter luego de varios rebotes. River no arriesgó ni desde el juego y mucho menos desde los cambios. De yapa, Fredes se perdió un gol imposible de frente al arco y el línea les anuló bien un gol por posición adelantada.

Este equipo juega mal. Le guste a quien le guste. Ahora, el objetivo de los 30 puntos ya es imposible. Quedará conformarse con sumar la mayor cantidad de unidades posibles para no sufrir demasiado en el campeonato que viene. River tiene que mirar la tabla de abajo. Y esa es una realidad que no instaló ningún medio.

Imagen: Fotobaires