No jugamos a nada

El equipo volvió a mostrar su peor cara y solo consiguió un tibio empate 0-0 ante Argentinos. La hinchada hizo sentir el enojo y el objetivo de los 30 puntos empieza a complicarse. ¿Hasta cuándo, River?

La situación comienza a tornarse irreversible. Este es un equipo sin respuesta, sin ideas, sin creación, sin juego, sin definición, sin suerte, sin rumbo alguno. Y hasta el más optimista hincha de River debe estar dudando sobre la posibilidad de que todo esto pueda terminar bien.

Porque la imagen se repite partido a partido. Se consigue un triunfo esporádico y varios se quedan con el resultado. Se ilusionan. Pero este River viene demostrando hace rato que no puede ilusionar a nadie. El verdadero análisis deja en claro que el nivel de este equipo deja mucho que desear.

Y aunque esta noche los de Almeyda tuvieron la pelota y contaron con varias situaciones claras, fallaron en la definición. Y en la creación. Lo mejor llegó por la derecha, con las apariciones de Mercado y un Sánchez que mejoró su nivel. Inentendible que en el segundo tiempo, el Pelado meta a Solari y mande al uruguayo al medio.

Encima, ni la suerte estuvo de su lado. Ojeda tapó varias jugadas claras de gol y el Keko Villalva todavía debe estar gritando ese gol que el línea no convalidó por una clarísima mano de Gabriel Funes Mori. Lo del Mellizo hoy fue de lo más flojito… Igual, el que salió fue Luna. Otro cambio inexplicable.

La gente no aguanta más. A los cánticos habituales contra el presidente se sumaron otros contra los jugadores, que también se fueron silbados por buena parte de la hinchada. Si hay algo indiscutible es que el trabajo de Almeyda no se ve reflejado en la cancha. Sus dirigidos le responden desde el apoyo, pero no desde lo futbolístico.

El objetivo de llegar a los 30 puntos ya parece utópico. No desde lo matemático, pero sí por lo que se ve adentro de la cancha. Este River se complica solo en la lucha de abajo y las consecuencias de estos empates indefendibles pueden ser muy perjudiciales en el futuro.

Ahora resta esperar que el equipo pueda sacar la mayor cantidad de unidades que pueda en los partidos que quedan. Lo que está claro es que para el próximo campeonato, deberán tomarse cartas en el asunto. El hincha no quiere sufrir más. No se lo merece.