Este equipo no levanta

A River le faltó una marcha para ganarlo en Rafaela. Fue un 0 a 0 desabrido como una Crema. El tiempo dirá si la igualdad fue positiva, pero el objetivo de 30 puntos está lejos.

A un equipo que no tiene identidad, aún cuando hace casi 60 fechas que lo dirige el mismo técnico, a veces lo salva un plus, ese fuego sagrado para ganar un partido. Mostrar la chapa, por más que ésta ande percudida. Pero cuando no hacés méritos suficientes, la mala suerte te acompaña y dependés más de un arresto individual que una actuación colectiva que convenza, así te va.

River no pasó de la hibridez en Rafaela y apenas empató. El tiempo será testigo si el punto fue valioso, pero la sensación que es al equipo de Almeyda le faltó algo más. Eso que maquilla la poca creación, la casi nula aparición de sociedades, de paredes. Y eso que durante gran parte del partido River gozó de la posesión del balón. Pero ni así. ¿Cómo llegar a los 30 puntos cuando la realidad indica otra cosa? Porque si bien las matemáticas le dan, River está lejos desde el juego de conseguir el objetivo de base de Almeyda y los suyos.

Por ocasiones, se pudo ganar. Mora tuvo sus chances. Ponzio probó desde afuera. Funes Mori también anduvo cerca. Sánchez se perdió un gol increíble mano a mano con Sara. Pero le faltó precisión. Lanzini entró tarde. Su ingreso por Cirigliano, a falta de 15 minutos, no dejó de ser una buena señal del entrenador, pero no cambió nada en el desarrollo.

Es tan preocupante la realidad del equipo que Ponzio termina el más mirado, como para que invente algo. River lo extrañó horrores. Porque su sacrificio no equivalió a buenas entregas. Y si el mejor -o el más regular- no está en su mejor noche y aún así es el mejor, entonces imagínese el panorama.

¿Alguien puede estar conforme con este “puntito” cuando se pudo ir por más? Este River no levanta. Cuánta mediocridad, por favor…

Imagen: Nicolás Aboaf