¿Qué hacer con Ahumada?

El volante jugará por primera vez contra River tras aquella frase que le dolió en el alma a los hinchas. El domingo, en Floresta, ¿cómo lo recibirá la gente? Pasión Monumental y un debate interno mezclado por la bronca y el respaldo. 

LE FALTÓ EL RESPETO A LA GENTE (por Antonella Valderrey)

Sí, se tienen que acordar. Lo justo y necesario, obvio. Porque lo importante es el fútbol, la camiseta, el equipo, los colores, el sentimiento, River. Pero a todo eso Oscar Ahumada le faltó el respeto.

Porque provocó, injustamente, que la hinchada tenga que bancarse una cargada más, como si no le alcanzara con lo que vive en los últimos años… El “silencio atroz” no es justamente una característica en las tribunas. ¿Habrá visto Ahumada el video del Superclásico? ¿Habrá visto cómo alentó la gente durante la B Nacional? Sin ser motivo necesariamente de orgullo, River es fútbol y lo importante es lo que pase adentro de la cancha, pero es innegable que el apoyo está. Y es incondicional.

El día al que hizo mención este hombre fue cuando River empató un partido imposible. Dos goles arriba, dos jugadores de más. Increíblemente, San Lorenzo consiguió una igualdad que ni el más optimista hincha del Cuervo hubiera imaginado. Y no en cualquier torneo, en la Copa Libertadores, nada menos. ¿Qué pretendía Ahumada? ¿Qué los aplaudan? ¿Qué coreen su nombre? El silencio, que poco duró, fue de sorpresa, de decepción, de incredulidad, de tristeza. Y aunque no hubiese sido así, mejor callarse.

Hay que acordarse de él, sí. Y no justamente con la frase a la cual hizo mención. Eso sí, un ratito nada más, después empieza lo verdaderamente importante. Juega River. Un club que a muchos jugadores les queda demasiado grande.

HAY QUE JUZGARLO POR SU JUEGO (Por Leandro Buonsante)

Ahumada se fue de boca, le tocó el orgullo y el corazón a la gente. El domingo la gente tendría que marcarle indiferencia, como si nada hubiera pasado. Creo que cada vez que toque la pelota habrá una rechifla importante. Pero a Oscar Ahumada yo lo banco. Como futbolista, en los últimos años, fue uno de los que mejor entendió lo que es un 5 en River. Le ganó el puesto al hoy amado Ponzio en aquel Clausura 2008, el último título, la vuelta 33 que parece que fue en otra vida y no hace cuatro años.

Casualmente, el zarateño había tirado el “silencio atroz” en pleno torneo y post eliminación copera. Pero fue uno de los que mejor respondió en el último tramo del campeonato. Insultado, mirado de reojo, se sobrepuso a los golpes con juego, huevo y una vuelta olímpica. Simeone lo bancó y él hizo lo suyo donde más importa: en la cancha.

All Boys es su presente, River no será su futuro. Sé que a Ahumada le duele en el alma haberse ido mal del club y que le encantaría volver. El club le debe dinero, que se lo ganó trabajando y transpirando la camiseta. Lamentablemente, se insiste, será juzgado por lo que dijo y no por lo que aportó. No fue un virtuoso, pero a River siempre le rindió. Prefiero quedarme con ese Ahumada, no con el que se le soltó la cadena.