¿Y ahora qué?

Superada la fiebre Superclásica, en River se imponen varias preguntas: ¿A qué quiere jugar Almeyda? ¿Es un técnico defensivo u ofensivo? Sin duda, los próximos resultados marcarán el futuro del Pelado. 

River esperó más de un año para verle la cara a Boca. Tuvo el clásico en el bolsillo, pero se relajó y sumó un punto cuando los tres parecían cosa juzgada. Ganarle a los de Falcioni hubiera sido un impulso anímico clave para encarar las últimas fechas del Torneo Inicial. Por eso, el equipo ahora no se puede caer. Pero superada la locura por la vuelta del Superclásico, en River surgen algunas cuestiones a analizar.

¿A qué quiere jugar Almeyda? Aún es un entrenador sin identidad. Cuesta encontrar buenos partidos desde que dirige a River. Y más allá de los volantazos en las formaciones y en los sistemas tácticos, todavía se desconoce cuál es el estilo del Almeyda técnico.

¿Es un entrenador defensivo u ofensivo? Ya demostró que va al frente y que no hace cambios para cuidar el cero. Pero la valentía debe tener un sustento, un respaldo, una idea. River no ofrece garantías. Pasa de meter nueve goles en dos partidos a casi no patear al arco. O pasa de ser una defensa sólida a un regalo cargado de inocencia (la tonta falta de Pirez en el penal) o de desconcentración (Erviti entró solo por la zona de los centrales). O pasa de poner tres delanteros a cuatro centrales y tres número 5. En ese contexto, River no puede tener seguro el futuro, aun cuando este es incierto. En el fútbol es imposible hacer futurología.

El cuerpo técnico se puso una meta: sumar 30 puntos y en la marcha ir formando un equipo para el Torneo Final. Hoy River no tiene ni una cosa ni la otra. De la primera está lejos, con un panorama sombrío. El equipo cosecha 16 unidades sobre 36 posibles. Quedan 21 puntos en disputa. Para cumplir con el objetivo debiera lograr 14. ¿Le dará la nafta a un cuadro tan inestable? Aún tiene que visitar a All Boys, Atlético Rafaela, Independiente y San Martín de San Juan. Y recibe a Unión, Argentinos y Lanús. Se verá.

Claro está que los próximos resultados marcarán a fuego la continuidad de Almeyda. Que no queden dudas.