“Mi hijo va a seguir en River”

Trezeguet tuvo un pobre Superclásico, pero mientras se especula con una operación, su madre no puso dudas en relación al futuro de David.

Lo esperaba con todo. Tanto que fue el primero en levantarse, en aparecer por el comedor de la concentración en Benavídez. Se moría por jugar ante Boca. David Trezeguet hizo un gran esfuerzo después de un viaje maratónico por Francia, sumado a una rodilla izquierda que no da más. Es más: está previsto que el martes sea intervenido quirúrgicamente, aunque esto no fue confirmado. El quirófano lo espera, habrá que esperar si el francés da el OK.

Trezeguet disputó su primer Superclásico oficial. Tenía la vena del verano, cuando se lesionó en Mendoza. Estrenó botines bordó con la inscripción de una fecha que quedará para siempre en su vida. Pero David jugó mal. Sin dudas.

Poco participativo del juego, con evidentes signos que el físico le está pasando factura, el 7 no gravitó. Almeyda le dio más minutos de los había justificado con su rendimiento. Quizás por la ascendencia que tiene en el grupo, el Pelado quería que David coronara la tarde con un gol. En conferencia, el DT explicó que no lo sacó antes porque entendía que Boca iba a llenar el área de centros y el Rey era clave en la pelota parada.

Trezeguet no cabeceó en defensa y aportó poco en ataque. Tuvo la chance en el descuento, pero su zurdazo pegó en un hombre de Boca. En la contra, empató Erviti. ¿Habrá sido su despedida de River? La pregunta estaba instalada en la previa y se potenció consumado el 2 a 2. “Mi hijo va a seguir en River”, se plantó en Olé Beatriz, la madre del goleador, que lo acompañó desde un palco de la Belgrano, allí donde David miró y se golpeó el corazón cuando salió a la cancha. Allí donde, lamentablemente para Trezeguet y para River, no hubo dedicatoria de festejos y todo fue sombras y un futuro incierto. Sí, por más que doña Beatriz afirme que el nene se quede.