Se necesitan dadores de ideas

¿River tendrá variantes y reacción el día que arranque abajo en el marcador?

La pregunta se escribió hace diez días y en esa misma columna se decía que el tiempo tendría la respuesta. Lo que pasó en la cancha de Quilmes inclina la balanza hacia el no. Era una de las principales incógnitas que dejaba el esquema y los protagonistas que eligió Almeyda a partir del partido contra Arsenal y Godoy Cruz. Y la primera vez que no pudo hacer el 1-0, ni el golpe recibido le alcanzó para despabilarse e intentar cambiar el rumbo para dar vuelta el resultado. Es ahí donde está uno de los puntos que generan preocupación para el funcionamiento de este River.

Olvidándose de la chapa del resultado, podría decirse que no hubo grandes diferencias en el juego que mostró el equipo del Pelado frente a Arsenal y ante Quilmes. Uno lo ganó por cuatro goles y el otro lo perdió. Pero en ninguna de esas tardes le sobraron buenas ideas. Entonces, cuando se encontró con un rival que lo esperó atrás y no le dio lugar al contraataque, tuvo menos libreto que una película clase B. Es más, en el desorden por intentar algo que no le salía, River terminó dejando los espacios para que fuera Quilmes el que provocara las contras ofensivas.

Es cierto que el nivel de varios titulares (ni hablar de los suplentes) está por debajo de lo que se puede esperar de ellos, pero el técnico tiene su cuota de responsabilidad en la ausencia de creativos dentro de su plantel. Porque para él nunca fue prioridad sumar un enganche primordialmente porque en su cabeza pesa más el 4-4-2 que cualquier otra opción para utilizar un 10, y también porque dijo conformarse con Lanzini y Cazares, chicos de 19 y 20 años, aún con poco rodaje en Primera. Por eso, cuando la pelota empieza a levantar temperatura y los botines no son de amianto, se nota esa ausencia. Puede aparecer Ponzio, sí, y bienvenido si aporta la solución, pero él no debería ser el hombre que conduzca al equipo.

Este River-Boca que se viene es como cuando en el campo hacen fiesta por la yerra, cuando se marca a fuego a los animales. El Superclásico le dejará un sello a Almeyda y también a los jugadores. No se duda de su actitud y sus ganas. Sí se nota una falencia de ideas. Bienvenidos los que tengan la cabeza despejada y los pies sin plomo para aportarlas.