Por esto peligra el técnico

Si pierde con Racing, los dirigentes le pedirán que dé un paso al costado. Pasión Monumental hace un repaso de sus 50 partidos al frente del equipo y de algunas decisiones que molestaron y fastidian a Passarella y compañía.

Después del partido del último fin de semana, Almeyda comenzó a caminar por la cuerda floja. Porque a pesar de que el equipo mostró una evolución ante Newell’s y la situación parecía tomar un curso favorable para el Pelado, el retroceso que tuvo River ante Vélez terminó por agotar la paciencia.

Da la sensación de que el vínculo entre Almeyda y la gente está roto. Cualquier decisión del DT es mirada bajo una lupa cada vez más grande, las declaraciones irritan a la mayoría de los hinchas y el pedido de un cambio comienza a intensificarse. De hecho, la relación con los dirigentes tampoco estaría pasando por su mejor momento y un mal resultado ante Racing puede determinar el final del ciclo. Nadie le pedirá la renuncia si cae con la Academia, pero esperan un gesto si esto ocurre. Es más: ningún directivo estuvo ayer en el entrenamiento. Y eso que fue en el Monumental…

Almeyda peligra. Es un dato de la realidad. Camina por la cornisa. ¿Qué motivos tienen Passarella y compañía para sentenciar la historia?

¿Qué dicen los números? De los 50 partidos como entrenador, el Pelado ganó 26, empató 17 y perdió en 7 oportunidades. Pero hay un detalle no menor. A pesar de tener más del 50% de victorias, Almeyda nunca encontró el equipo. Un campeonato entero en la B Nacional, cinco por la Copa Argentina y siete del Torneo Inicial no parecen ser suficientes.

Un dato más: en lo que va del campeonato, el DT todavía no utilizó a los mismos once durante dos fechas consecutivas. Y en la B Nacional ocurrió en contadas oportunidades: las cuatro primeras fechas, entre la 9 y la 11; en la 20 y 21; 30 y 31; y en la 35 y 36.

¿Y el esquema? ¿A qué juega River con Almeyda? Aunque desde el principio declaró que iba a utilizar un 4-4-2, el DT fue mutando el sistema varias veces. En este torneo comenzó de esa manera, pero volvió a cambiar y paró un 4-3-3 para poder jugar con un tridente de ataque. Ah, y contra Racing volvería a modificarlo e implementear un 3-4-3, debido a la expulsión de Ramiro Funes Mori.

Todos estos volantazos, decisiones incomprensibles y varias incoherencias comenzaron a molestar en los pasillos del Monumental. La primera pelea fuerte con Passarella fue luego de la primera fecha, cuando el Kaiser le pidió por la inclusión de Barovero, algo que Almeyda modificó borrando a Vega. Pero el partido ante Vélez volvió a encender la mecha y la banca del presidente ya no sería la misma. ¿Cómo Lanzini, por quien River tenía ofertas y el DT sugirió que se quede, termina jugando en Reserva? ¿Cómo apuesta por Affranchino, al que estando en la B le dijo que aprovechara una chance en San Martín de San Juan y que cuando volvió lo puso en una lista de prescindibles? Son preguntas que se hacen los dirigentes.

Por eso, el partido con Racing será clave. Si no gana, los dirigentes esperarán la renuncia del DT o le sugerirán que dé un paso al costado. “La voy a seguir peleando”, declaró Almeyda en Olé. Sin embargo, el del próximo domingo puede ser su último combate.

Por Antonella Valderrey