Inmaduro

River ganaba 3- 1, pero en un puñado de minutos se desconcentró y Newell´s se lo empató. Antes, había jugado bien, pero el equipo todavía está verde. Mora fue la figura y metió un golazo. Trezeguet y Funes Mori también se anotaron en el marcador.

Si no le ganó a Newell´s, jugando mejor, llegando al arco, hasta metiendo golazos, ¿cuándo ganará este River de Almeyda?

Porque el River de la nueva era fue un conjunto diferente en ataque, aunque aún inmaduro para sostener un resultado. Todo lo bueno que generó en ataque lo tiró por la borda con errores ingenuos en el fondo y acciones infantiles, como la de Sánchez metiendo la mano para un penal que le dio vida a un Newell´s casi muerto en la cancha.

River arrancó mal en el partido. A los 45 segundos, una mala cobertura defensiva le posibilitó un cara a cara a Figueroa, que lo perdió increíblemente. Descompensado, a los cinco minutos Bottinelli ya tenía amarilla por salir a pegar lejos. Con un esquema idéntico a su rival (4-3-3), el partido era golpe por golpe. Pero la Lepra sabía a qué jugaba. Y River no. Los volantes por afuera hacían la diferencia y el 2-1 para lograr el desequilibrio. Así, por la orilla derecha, la de Mercado, que sufrió con un flojo Sánchez, llegó el primer gol. Scocco pateó, Barovero dio rebote y Pablo Pérez empujó.

Había poca pausa, era todo al palo. Sin paciencia, River estaba perdido. Hasta que de un centro aislado, Trezeguet hizo un golazo. El empate lo revitalizó al cuadro de Almeyda. Y al toque Mora hizo un golazo. Lo insípido había sido cambiado por mucho vértigo, con peligro y situaciones contra el arco de Guzmán. El 2-1 no le quitó ambición a River. Y la Lepra no llegó más.

Hubo un momento clave en el partido: la lesión de Mercado. Porque Sánchez tuvo que bajar de 4 para que Aguirre equilibre el medio. Pero River no hizo pie en esa zona de la cancha. El uruguayo sintió la falta de apego al puesto. Y ahí hay un error de Almeyda. ¿Por qué no llevó un central al banco, al que lo llenó de volantes centrales?

La apuesta arriesgada y ofensiva no mermó en el segundo tiempo. Parecía que el respiro que había habido horas antes a pocas cuadras del Monumental surtía efecto. Funes Mori le rompió al arco a Guzmán y fue 3-1.

Pero, voraz, no lo enfrió. En realidad, ni tiempo tuvo River de hacer algo que le cuesta, como es entretener la pelota y hacer cansar al rival. La mano tonta de Sánchez le abrió el partido a los de Martino. Scocco descontó y al toque clavó el 3-3.

Almeyda buscó piernas frescas con Villalva por un desgastado Mora y con Lanzini para que imponga la pausa justa. Pero ya era tarde. Aunque Funes Mori la tiró a la Centenario, el temor por perder en el final estaba instalado. Newell´s estaba mejor de ánimo para encarar los minutos finales.

La nueva era tuvo una mejoría, pero este River aún está verde.

Por Leandro Buonsante