Carta a Matías

Un mensaje de respaldo al técnico que sale desde el corazón de un hincha.  

Matías

Desde el campeonato pasado te vienen cuestionando algunos idiotas que, realmente, no sé si son hinchas del más grande. Pelado, estas líneas te las escribe un hombre de tablón que sigue a River a todos lados con un grupo de amigos. No importa dónde juegue. Si alguna vez fallamos fue por razones personales o algún viaje. Ni hablar de local, a pesar de la vergonzosa tarea de canjear la entrada, en la cual vos no tenés nada que ver. Veo a River desde 1952, te podrás imaginar todo lo que viví. Y qué jugadores… Vos tenés que lidiar con lo que tenés.

Pelado, no le des bola a gilada. Seguí con tu laburo, poniéndole garra y fuerza que vos de eso sabés bastante.

Mirá: la San Martín baja, los adulones de siempre, más alguno que otro idiota que anda dando vueltas por ahí, siempre están disconformes. Pero la brasa al rojo vivo la agarraste vos. Estos que te nombro, cuando el Monumental estaba en llamas y el barco se hundía, no aparecieron. Y vos pusiste el corazón, el alma, la fuerza y la honestidad al servicio de una causa: devolver al más grande a Primera.

Y aquí estamos de vuelta, en el lugar que jamás debimos haber perdido. Y vos tenés mucho que ver en todo esto, mucho más que esos estúpidos que lo único que hacen es criticar. Es muy fácil formar opinión sobre tal táctica, tal cambio, tal jugador, con el diario del lunes.

En River echamos técnicos campeones, técnico que nos hicieron ganar mucha plata con jugadores que ellos promocionar. También nos dirigieron capaces y buenas personas. Lamentablemente, a veces los resultados mandan. Y el vestuario, cuando se te va de las manos, también. Me responsabilizo de lo que escribo y pregunto: ¿No habrá pasado algo de eso con el Chori y Cavenaghi? Si es así, te felicito. El más grande está por encima de todo.

Al Burrito no le des más bola de la que se merece. El tuvo todo en River: su casa, su público, hizo su dinero, el club le facilitó conocer el mundo. Por River jugó tres Mundiales. Es el único culpable de su alejamiento. No busquemos más pelos en el huevo.

River tuvo -y tiene- ídolos mucho más importantes que él: Alonso, Fillol, Mostaza, el Enzo, Amadeo, Angelito, Pipo Rossi, Walter Gómez, el Cabezón Sívori… Y también contó con jugadores que no llegaron a ser ídolos solo por estar tapados por verdaderos monstruos.

Pelado, metele para adelante, sin miedo, aplicá simplemente todo lo que aprendiste en tu exitosa carrera. Sé honesto con vos mismo, respaldá a los buenos jugadores y no te dejés ganar por el vestuario.

En este fútbol mediocre que se ve actualmente en la Argentina, con un poco de armonía, dedicación y aprendiendo de los errores, se va a salir adelante. Tenés pasta de sobra para eso.

Fuerza, Pelado. Demostrame que la camiseta en la cancha de Boca la besaste con toda tu alma y vida. Ese día me hiciste acordar cuando el Beto dijo: “La vuelta hay que darla aunque sea en la Bosterita”.

Gracias, Pelado.

Juan Carlos Leal