Lanzini, la ilusión

El juvenil fue de lo mejorcito en el deslucido debut de River. Demostró que no le pesa la 10, que es un jugador mucho más maduro y fue el autor del único gol del equipo.

A pesar del mal comienzo y del flojo rendimiento del equipo, Almeyda tiene un motivo para estar tranquilo. Su elegido, el que llevará el dorsal más importante cumplió con creces y fue el único destacable dentro de un equipo que tuvo una actuación para el olvido.

Aquel juvenil, el que daba sus primeros pasos en el momento más difícil de la historia de River, ya no lo es tanto. Su paso por Brasil y el hecho de haber tenido continuidad mientras se codeaba con figuras de nivel internacional lo convirtieron en un jugador mucho más maduro. Y se le nota.

Desde el inicio del primer tiempo, Lanzini fue el único que intentó con criterio, el que más aportó en la ofensiva y quien se hizo cargo de todas las pelotas paradas con las que contó el equipo de Almeyda. Fue el autor del único gol millonario y las jugadas de peligro lo tuvieron siempre como protagonista.

Como volante por izquierda logró ser desequilibrante, pero sin dudas rindió mejor cuando cumplió con la función de enganche. Durante los minutos en los que se inclinó hacia el medio, demostró que puede ser pieza clave en la creación de juego, esa que tanto faltó ayer en el Monumental.

Su nivel era una incógnita. Llegaba de Brasil como un refuerzo más, pero era imposible saber si iba a poder plasmar en la cancha la experiencia incorporada en el país vecino. Almeyda sí pudo verlo durante la pretemporada, le dio la confianza y el pibe le respondió. Para ilusionarse.

Por Antonella Valderrey

Imagen: Nicolás Aboaf