Se va con el deber cumplido

El Chori Domínguez, que hoy se despidió, se llevo la ovación que merecía. Mas allá de todo, el objetivo se cumplió.

Otro de los que trajo luz, cuando el panorama era oscuro, negro. Alejandro Domínguez, su gesto, su regreso, inesperado y necesario, merecían la ovación que le regaló la gente de River cuando le tocó salir.

En las buenas y en las malas, su estadía en River tuvo de todo. Buenos partidos, otros no tanto, declaraciones desafortunadas, mucho Twitter, pero por sobre todas las cosas mucho compromiso. Es verdad que hubo vaivenes en su rendimiento, pero para este grupo su presencia fue vital.

Almeyda lo llevó al banco varios partidos, pero nunca dejó de sumar. Por supuesto que quería estar, pero siempre puso al grupo y al objetivo por encima de todo y eso es, a esta altura, lo más valorable. El sueño, en definitiva, se cumplió, se hizo realidad.

Hoy su ida es casi un hecho, pero se llevará consigo una valija repleta de aplausos brindados por el hincha genuino de River, que demostró un acto más de grandeza. El ser agradecido con un tipo que teniendo infinidad de propuestas para jugar en cualquier lugar, eligió venir a poner la cara, a cargarse una mochila pesadísima que no era de él y aportar en el operativo regreso.

¡Gracias Chori!

Por Sebastián Leanza