Passarella se fue insultado

Ni el ascenso lo salvó al presidente, quien se tuvo que ir custodiado de la cancha. El Kaiser pasó por el vestuario, no habló con la prensa y terminó mandando un comunicado.

La imagen no es surreal. Pasó a una hora de volver a Primera. Daniel Passarella ya había sufrido en su palco de la platea Belgrano, acompañado entre otros por su mujer, Graciela, y su hijo, Lucas. Festejó con los suyos la vuelta a Primera y bajó al vestuario. Felicitó al técnico y a los jugadores. Al rato enfiló hacia su auto y no la pasó bien.

El presidente recorrió el anillo interno. Desde la confitería escuchó insultos. También desde aquellos que bajaban de la San Martín. Entonces, con muchos agentes custodiándolo, el Kaiser optó por esperar un rato en la zona de las vitrinas y recién dejó el estadio cuando la seguridad dio el OK.

Una vez más, Passarella no quiso enfrentar al periodismo. Ni aún en un día de desahogo el hincha, cuya mayoría lo condena por haber sido el presidente con el que River se fue a la B, le pudo escuchar la voz, saber qué piensa, cómo ve el futuro… Una pena.

Passarella optó por mandar un comunicado extenso cuyo título es “Trabajar todos juntos para que River Plate nunca más vuelva a pasar por una situación semejante.