Buen comienzo de River en la Libertadores Sub-20

Los dirigidos por Cesar Larraignée vencieron a Atlético Madríd por 2 a 1 en el debut en el certamen. Los goles los convirtieron Juan Cazarez y Augusto Solari.

River empezó con el pie derecho en su primer partido de un torneo que se realiza por segunda año consecutivo y que cuenta por primera vez con la participación millonaria. El equipo de Cesar Larraignée tuvo un muy buen partido y obtuvieron un resonante triunfo ante el elenco europeo, invitado para esta edición.

El Millo ganó con goles de Juan Cazares y Augusto Solari en el Estadio Monumental de Lima. Ambos goles llegaron en el segundo tiempo. El primer tanto fue obra del enganche ecuatoriano que derrotó al arquero español tras un muy buen remate de tiro libre. A pocos minutos del final del partido, un corte en la mitad de la cancha y con posterior contragolpe de Augusto Solari hicieron que el propio jugador le decretaran cifras definitivas al encuentro, tras definir solo mano a mano, al palo derecho del arquero español.

En el descuento, llegó el descuento del elenco colchonero, de cabeza tras un tiro libre que llegó desde la izquierda.  El arquero de River, Gaspar Servio, no tuvo responsabilidad en el gol y tuvo un gran rendimiento durante el partido.

Los mejores del Millo fueron Luis Vila, Juan Cazares, Claudio Kranevitter y Ezequiel Aguirre. En todas las líneas River mantuvo un buen nivel, generó peligro y siempre intentó jugar con la pelota a ras del piso, algo que dejó muy contento al técnico Cesar Larraignée, quien observó atentamente el partido y le aportó apoyo e indicaciones a sus jugadores.

¿Cómo formó River? Gaspar Servio; Federico Vega, Sebastián Silguero, Esteban Espíndola López, Diego Martínez; Augusto Solari, Matías Kranevitter, Facundo Quignón, Juan Cazares; Ezequiel Aguirre y Luis Vila.

La próxima fecha, se jugará el próximo jueves a partir de las 18.10 (Hora Argentina). El rival será el Junior de Barranquilla colombiano, en el Estadio Monumental de Lima por la segunda fecha del Grupo D.

Por Roberto Blanco