Al Beto Alonso nunca lo vamos a olvidar

A 25 años de la despedida de uno de los grandes ídolos del club, Pasión Monumental hace una sentida semblanza de lo que fue este sensacional futbolista, imprescindible para tomarlo como referencia para definir qué es el estilo River.

“Pensar que cuando volví, en el club todos mencionaban la palabra descenso. Los dirigentes me comentaban que la mano venía brava y que había que sumar puntos para el promedio. Simplemente les respondía que yo había llegado para salir campeón, como siempre. Y tuve razón: fuimos subcampeones ese año, ganamos el Metro 85/86, la Copa Libertadores, y ahora no vamos a Japón ni a pasear ni a comprar regalos. Vamos por otro título. Yo quiero ganar Todo.”

Norberto Alonso – 1986.

Hoy, 13 de Junio de 1987, se cumplen 25 años del retiro de uno de los más grandes ídolos que tuvo River Plate: Norberto “Beto” Alonso.

Los que tuvieron la suerte de estar en ese partido de despedida nos cuentan que fue uno de los momentos más emocionantes de sus vidas.

El Beto nació el 4 de enero de 1953 en Vicente López, pero vivió, desde los dos años, en los Polvorines. Debutó en la Primera de River de la mano de Didí en agosto de 1971, en cancha de Atlanta, partido que perdieron por 2 a 1 como local.

Al año siguiente, el Beto hace un gol que no había podido hacer Pelé en el mundial 70: dejó pasar la pelota, el arquero se comió el amague y la fue a buscar por el otro lado. Lo sufrió Pepé Santoro, de Independiente. River le había ganado al rojo de Avellaneda por 7 a 2 en el Nacional de 1972.

En ese mismo torneo, River le había ganado a boca por 5 a 4 con 2 goles de Morete, 2 de Pinino Más y uno de C. López, cuando perdía 4 a 2.

Estábamos en la víspera de terminar con el maleficio de los 18 años.

Pero el 8 de Enero de 1975, el futuro técnico avisaba: “Todavía no firmé y no pienso hacerlo si no consigo el respaldo total que necesito. No tengo la varita mágica y para salir campeón necesito refuerzos. Si el club no se mueve para conseguirlos, ni soñemos con River Campeón. Y yo no vuelvo si no es para sacarlo campeón”, decía el máximo goleador de la historia de River Plate, Don Angel Labruna.

Luego de la partida de Didí en 1972 y de sufrir la exclusión en la selección nacional, la llegada de Ángel Labruna le dio una gran estructura a River y Alonso se transformó en la pieza central.

De la mano de ellos dos, River consiguió el Metropolitano de 1975 y cortó la mala racha. El Beto convirtió 20 goles en el torneo (quedó segundo detrás de Morete con 25 goles) y después de una suspensión injusta, por seis fechas, reapareció en un partido clave contra San Lorenzo, en el cual River ganó 2 a 0 con dos goles suyos. Así el Millo terminó con los fantasmas y las dudas y se encamino hacia el campeonato.

Luego de obtener el Torneo Nacional 1975, el Beto fue transferido al Olympique de Marsella por 59 millones de pesos, pero él y su familia no se adaptaron y volvió al millonario a mediados de 1977. De paso en 1978, salió campeón del Mundo con la Selección Argentina.

Después de obtener el segundo tricampeonato de River de la mano de Ángel Labruna -ganaron el Metropolitano 1979, Nacional 1979 y Metropolitano de 1980-, el equipo realizó una mala campaña en el Metropolitano de 1981 y se decidió despedir a Labruna y contratar a Don Alfredo Di Stéfano.

Palabras del Beto: “Fueron casi siete años con él y para muchos jugadores de River, entre los que me incluyo, Labruna fue como un padre”.

Alonso tuvo una muy mala relación con el Di Stéfano, y el mismo día de la final del Nacional 1981 contra Ferro el 10 sentenció: es “Él o yo” y finalmente el Presidente Rafael Aragón Cabrera se decidió por el entrenador.

River salió campeón ganándole al equipo del Oeste por 1 a 0 con gol del Matador Mario Kempes, pero lo particular de ese día es que la gente en vez de gritar “Dale Campeón”, gritaba “Aloooonso, Aloooonso”. El Beto armó las valijas de nuevo y partió hacia Velez Sarsfield.

Su tercer y último regreso se llevo a cabo en 1984. Como dice la frase de cabecera, llegó a un River que había obtenido el puesto 18 en el Metropolitano de 1983. Tres años después, se consagraba Campeón del Metropolitano 1985/1986, Campeón de la Copa Libertadores – la primera en su historia – y Campeón de la Copa Intercontinental.

A nivel local, River había logrado el título cinco fechas antes, en la fecha 33, al golear a Vélez por 3 a 0 con goles de Héctor Enrique, Néstor Gorosito y Enzo Francescoli – de penal -. El Enzo fue el máximo goleador del torneo con 25 tantos.

En ese torneo el Millonario obtuvo el título con 10 puntos de ventaja sobre el segundo. Ganó 23 partidos, empató 10 y perdió 3. Una tarde del 6 de Abril de 1986, River llegaba a la bombonera a mostrar su título, su juego y a dar la vuelta olímpica.

River ganó un partido que quedó en la historia. Era un superclásico, como estamos acostumbrados. Muchos nervios, trabado, sin buen juego. Hasta que al minuto 30 del primer tiempo, luego de un full al loco Héctor Enrique, llegó el centro de Alfaro y apareció el Beto Alonso con un cabezazo marcando el primer gol del encuentro.

Ahí comenzó el festejo más recordado de la historia del fútbol: Alonso corrió besándose la remera, con los ojos llenos de lágrimas, se la agarraba con fuerza y gritaba con el alma su Gol,  mirando fijamente a la multitud que acompañaba al millonario. Momento sumamente emocionante. Conmovedor.

En el segundo tiempo, con Nery Pumpido como figura y resistiendo el avance boquense, River se encontró con un full en el borde del área a Claudio Morresi y en el minuto 83 llegó el segundo gol de la tarde.

El Beto Alonso pateó el tiro libre y un desvío en la barrera descoloco a Hugo Gatti y a cobrar: segundo gol y partido definido. Alonso se arrodilló frente a la parcialidad Riverplatense, que copaba la segunda y la tercera bandera y nuevamente se besó con amor la hermosa camiseta de River.

El Beto minutos después del partido sentenció:  “Hoy Dios habrá dicho: ´Beto, te toca a vos´. Y metí dos goles. Cuando me contaron que se jugaba con una pelota naranja, me dio igual: yo sabía que el Loco la iba a terminar yendo a buscar adentro”.

Norberto “El Beto” Alonso es el quinto goleador de la historia de River: convirtió 149 goles y obtuvo 9 títulos con la Banda: 7 títulos locales (Metropolitano: 1975, 1979, 1980 1985/86) y (Nacional: 1975, 1979 y 1981); y 2 campeonatos internacionales en 1986 (Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental)

Alonso decía que para ser jugador de River “tenés que tener el corazón de River, no el corazón de madera”.

Al año siguiente, en una tarde de junio del 87´, el Beto se retiraba siendo Campeón del Mundo. Fue uno de los últimos ídolos de la institución, ídolo de verdad, realizador de hazañas, de goles importantes, de títulos. Un jugador lleno de virtudes técnicas que las puso en ejercicio en la cancha, no en los micrófonos.

Gracias Beto, por haber participado y por hacer tu aporte para que River sea El Más Grande. Lejos.

Por Gastón Corti