Opinión: más fútbol y menos spa

Sorprendió la iniciativa de Almeyda de encerrarse en el Tigre. Chichizola, Trezeguet, Bou, Cavenaghi, Sánchez y Ocampos, mate de por medio, bajo el frío. ¿Servirá de algo?

La presión se siente, es palpable. La obligación no cambió. Siempre fue la misma. Pero ante las limitaciones propias de un equipo que no ha demostrado ser tal durante toda esta insoportable estadía en el Nacional, las dudas se acrecientan. Por eso, el técnico de River tomó una decisión poco común.

Alrededor de 30 jugadores (casi todo el plantel) se guardaron desde este jueves en el hotel Delta Eco Spa. ¿Qué garantiza esta medida en lo futbolístico? No mucho, o nada, en realidad. River no es un equipo confiable. Le cuesta superar sus propias lagunas, comete errores tácticos con frecuencia y le cuesta mucho generar volumen de juego.

La solución no pasa por cuantos días se concentre, sino por cómo se trabaje para erradicar errores y fantasmas. Eso será más importante a la hora del partido que los días que dure el encierro grupal.  ¿De qué depende sacar adelante este difícil momento? Del verdadero compromiso para con la situación. De todos. Jugadores y cuerpo técnico. Del trabajo, del esfuerzo y de concientizarse de que camiseta se defiende.

Si la medida de Almeyda fue orientada al trabajo grupal, entonces, con seguridad, dará sus dividendos en el campo de juego. Ahora, si el único objetivo fue escaparle al ruido y a la presión, difícil.

Por Sebastián Leanza