Final de una Copa que Almeyda no se moría por ganar

El DT respetó a un equipo que mereció ganarle a Racing. Pero la suerte es de algunos pocos. El River muletto quedó afuera de la Copa Argentina tras caer por penales luego de un 0 a 0 aburrido. Se perdió la gran chance de jugar la final con Boca. Ahora, a enfocarse en la prioridad: volver a Primera.

Nunca una para este lado. Nunca. Cuando a los demás la suerte los ayuda y el destino les hace un guiño, River, ni siquiera cuando lo merece, puede ganar un partido importante. Esta vez fueron los fatídicos penales. Y River estuvo apenas a uno de ganarlo. No pudo. Pensar que el Keko Villalva, el mejor futbolista que había tenido la noche salteña, quedó a un penal de pasar a la final. Y la presión le fue contraproducente. Lo erró. Y las manos vacías otra vez. Las lágrimas. La bronca.

Almeyda había respetado la base de los futbolistas que habían llevado a River a esta instancia. A diferencia de otros partidos, esta vez ni siquiera fueron los Trezeguet, los Cavenaghi, los Chori.

Sólo el Pelado sabrá si se equivocó o no. Lo cierto es que aún con el muletto, el rejuntado de mayores y de pibes pudo haberle ganado a Racing. Entonces, caerle al DT con el resultado puesto es hacer facilismo puro. Más preocupado debiera estar Zubeldía, que se levanta temprano a mirar videos, pero que lejos está de preocuparse por ponerle un socio a Gio Moreno.

Pero Almeyda no se moría por ganar esta Copa. Eso está claro.

Ojo: hubo decisiones tácticas del técnico que fueron equivocadas. Ramiro Funes Mori hizo agua como 3. Aguirre jugó con la cancha cambiada. Ríos fue un invento como 8.
Del partido, poco y nada. Recién a los 31 minutos se dio la primera llegada clara, con un zurdazo de Castro que cruzó toda el área. El primer tiempo se fue aburrido, monótono, como si nadie quisiera jugar la final con Boca.Un dato: la primera aproximación de River se dio a los ¡¡¡56 minutos!!! con un centro atrás de Abecasis que terminó en un rebote tras un derechazo de Funes Mori.

Para ganarlo, Almeyda buscó con Ocampos por la apatía de Ríos. Y dentro del desorden, el pibe tuvo la mejor posibilidad de gol: su derechazo no llegó a ser conectado por sus compañeros. Antes, Saja había descolgado del ángulo un zurdazo de Aguirre.

La última apuesta de Almeyda fue poner a un delantero -Vila- por un defensor -Abecasis-. Si algo no se le puede reprochar al DT es que sus cambios son para ir al frente, aún cuando a veces se apura.

Se fue la ilusión. Qué hincha de River no tenía en la cabeza ganarle una final a Boca. Ahora, a subir. Otro Boca -Unidos- es el rival más importante que hay en el corto plazo. Para sacarse la espina. El gran objetivo es otro. Pero esto duele. Vaya si duele…

Por Leandro Buonsante