Maltrato y mal operativo

Los hinchas la pasaron mal con la policía y hubo encontronazos. “Fue una vergüenza”, dijo el vice Turnes. Además, el plantel de Almeyda tuvo un arribo convulsionado al estadio y hasta ¡¡¡le robaron ropa del vestuario!!!

El vicepresidente de River se mostró muy enojado por el trato recibido en Rosario. “Lo de Central fue malo desde que llegamos a la ciudad. Vamos a sentar precedente aunque no sirva de nada, porque lo que pasó fue una verdadera vergüenza”, expresó. Y tiene razón.

El operativo, que tanto se planificó durante la semana, estuvo muy lejos de garantizar seguridad. Incluso, se maltrató a los hinchas en el ingreso, una postal que se repite con frecuencia en el Gigante. Antes del partido, no ayudaron en nada a los hinchas que intentaban llegar al estadio por la zona correspondiente para evitar enfrentamientos con la parcialidad local.

Y durante el partido, la situación no cambió en nada. En el entretiempo, los hinchas Canallas se cruzaron feo con los de River que estaban en la zona de plateas. La realidad, más allá de las provocaciones, es que fueron los de Central quienes arrojaban proyectiles hacia la zona de la parcialidad riverplatense. Por eso, el comienzo de la segunda etapa se demoró, ya que las fuerzas policiales ingresaron a la zona donde estaba la gente de la Banda a querer desalojarlos. Podría haber terminado peor de lo que fue.

La situación en la popular no fue diferente. Los hinchas de River estuvieron en medio de las dos tribunas locales y voló de todo: piedras, monedas, botellas. Mientras, los policías que se encontraban afectados al cuidado de ese sector fueron simples espectadores de lo que ocurría y en ningún momento tomaron cartas en el asunto. En la zona de vestuarios, River sufrió el robo de un pantalón y hubo zona liberada en los sectores por donde pasa el plantel.

Más de 900 efectivos policiales, pero poca efectividad. El Comisario Brest calificó al operativo policial como exitoso. Preocupante. Seguramente, si hubiera estado en las tribunas, no pensaría lo mismo. Una lástima teniendo en cuenta el buen trato que reciben tanto hinchas como periodistas cada vez que visitan el Monumental. Claramente, en Rosario estuvieron muy lejos de ser buenos anfitriones.

Por Antonella Valderrey

Imagen: Nicolás Aboaf / Pasión Monumental