Así no, River, así no

Pecó de ingenuo, no supo cerrar el partido y Brown (M) se lo empató 2-2 sobre la hora. El equipo de Almeyda perdió la línea y le dejó la punta a Central, con quien jugamos una final en siete días. El DT tenía razón: vamos a sufrir hasta el final.

¿Qué es saber cerrar un partido?

La pregunta, tantas veces realizada, puede tener dos respuestas. 1) atacando, yendo al frente y 2) defendiendo bien. River respondió a la primera cuestión, pero lo hizo mal. No liquidó a un rival aparentemente fácil y se descuidó atrás. Por eso el 2-2 final tuvo gusto a derrota. Porque River, una vez más, fue su propio karma. Y porque dejó la punta. Así, no.

Tenía razón Almeyda cuando anticipó que para subir se iba a sufrir hasta el final. River sigue dependiendo de sí mismo para ascender, pero desde el juego volvió a retroceder. Atacando fue poco claro y en el fondo fue una invitación. Así se notó desde el arranque. Ya antes de empezar perdiendo, por una floja cobertura, Klusener cabeceó solo y la tiró arriba. El gol de Bottino fue la confirmación de algo que estaba clarísimo.

A partir de ese minuto 17, River fue un manojo de nervios. Aún cuando Cavenaghi lo empató con un golazo de tiro libre, los síntomas no eran los mejores. Ni el grito desenfrenado del Keko era garantía de éxito. Y quedó ratificado en el empate de Zanni, en esa entrada por izquierda (sí, otra vez por esa zona) que fue una puñalada.

Esta vez ni siquiera Trezeguet lo salvó a River. Porque el francés tuvo cuatro chances y no definió ninguna. Pero el drama estuvo atrás. Comenzando con un flojo retroceso de los volantes, evidenciado con la endeblez del fondo.

Almeyda, una vez más, terminó tirando al tridente en el segundo tiempo. A ese mismo trío que hoy lo tiene al Chori afuera. Y Domínguez entró bien. Como delantero, claro está. Luego, el Pelado le erró con el ingreso de Funes Mori. No era cuestión de quemar las naves. Porque el Chori tuvo que correrse más atrás y ahí perdió fuerza su juego. Acertó con el Keko, pero que Villalva meta un gol de cabeza es algo que sucede una vez cada muerte de obispo.

¿Qué es saber cerrar un partido? Seguro que no es lo que pasó en el Monumental. Así no, River, así no.

Por Leandro Buonsante