Entre la paciencia y la exigencia

“La paciencia nos llevará a la A”, dijo Matías Almeyda.

Shakespeare decía: “¡Qué Pobres son los que no tienen paciencia! ¿Qué herida se curó nunca si no por grados?”.

“La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno”.

Estoy parte de acuerdo a medias el Pelado.

La paciencia es muy importante para frenar la ansiedad de los que queremos que River gane, guste y golee desde el minuto uno y a veces hacer un gol cuesta mucho.

Hay que hacer circular la pelota, sorprender por los laterales, tirar paredes, centros y pases en profundidad. Ojo: el rival también juega, se defiende, y cuesta entrarle.

Ahí, cuando las cosas no salen, cuando el arquero del rival es figura o cuando la pelota no quiere entrar, hay que tener paciencia. Ya va a venir el gol.

Ahora, si la declaración del DT se refiere al partido que jugó River esta tarde/noche, creo que no estuve en la San Martín Alta.

River no jugó a nada. Contra un rival que no tiene elementos para complicarte, solo vino a defenderse y a esperar a que pase el tiempo.

Fue muy malo lo de River. No creó situaciones de gol en el primer tiempo, salvo un cabezazo y una gran jugada de Leonardo Ponzio. que termino con una pésima definición de Maestrico González.

En el segundo tiempo, después de estar muy errático, Alejandro Domínguez mandó un centro y David – ya diría siempre David – Trezeguet, frente a un arquero que salió a cualquier parte, marcó el primero y único gol de la tarde que nos pone a un punto del puntero.

River tuvo una actuación decepcionante y no hay nada para festejar.

Para los que creen que hay que ganar como sea, les recuerdo que el fútbol es un deporte y que – generalmente, casi siempre – gana el que mejor juega.

Además, Dios le dio todo a River: la mejor cancha, los mejores jugadores, el mejor barrio, el club más popular… Aunque le puso una sola condición: para ganar tenés que jugar bien. Y así lo demuestra la historia.

Que River gane de pura suerte, haciendo tiempo, es algo casi imposible.

A propósito: no quiero dejar de señalar al arquero Daniel Vega, que llegó en el Apertura 2007 y hace cinco años que está en River. Fue protagonista exclusivo de la eliminación en primera ronda de la Libertadores 2009 y del último puesto del Apertura 08. Demoró contra Gimnasia de Jujuy, de local. Nos denigra como institución. Ahí estuvo el Pato Fillol, Amadeo Carrizo, entre otros. Por favor, esto es River, no Nueva Chicago.

River tiene que mejorar mucho en el juego, tiene plantel para hacerlo y Almeyda tiene la responsabilidad de lograrlo.

La gente empezó a exigir en el primer tiempo porque River no estaba a la altura de la multitud que lo sigue y lo alienta siempre. Muy buena señal.

Decía Ramón Ángel Díaz en mayo de 2002, después de salir campeón “¿Si voy a seguir en River? Vamos a ver… tranquilos. Ahora sólo pienso en festejar. Conozco muy bien a la gente de River y acá SIEMPRE tenés EXIGENCIAS”.

La exigencia te lleva a la excelencia. El conformismo y la mediocridad, al puntito de Jota Jota y al posterior descenso.

Sigamos adelante con la exigencia, con paciencia que no es sinónimo de pasividad y mejoremos en el juego que quedan seis partidos para retornar al lugar de donde NUNCA nos tendríamos que haber ido.

Por Gastón Corti

Imagen: Pasión Monumental