Algún día se va a cortar

Hace 88 partidos que River no mete un gol de tiro libre. El último lo hizo Marcelo Gallardo. ¿La racha se termina mañana, ante los jujeños?

Casualidad, destino, mala suerte, escasez de buenos pateadores… Cualquier razón puede ser válida para explicar una sequía poco acorde con la historia de River y con tantos buenos ejecutantes de tiro libres que hubo. En los últimos 30 años –para no irse tan lejos en el tiempo- cada vez que se paraban frente a la pelota Passarella, el Beto Alonso, Francescoli o Gallardo había olor a gol. Y, justamente, fue el Muñeco quien convirtió por última vez por esa vía. Ya pasaron 88 partidos sin un festejo.

Fue el 20 de febrero de 2010. El alicaído River de Astrada empató 1 a 1 con Arsenal, en el Monumental. A los seis minutos del segundo tiempo (los de Sarandí ganaban 1 a 0, con gol de Sergio Sena), el remate del 10 pasó por un costado de la barrera y se metió contra el palo derecho de Campestrini. Ya eran épocas en las cuales el promedio acechaba.

Terminó aquel Clausura y se jugó una temporada más en Primera, con promoción incluida. El resto de los partidos, entre el Nacional y la Copa Argentina, tampoco sirvió para subsanar el problema.

Actualmente, quien más ejecuta en el equipo de Almeyda es el Chori Domínguez. Muchos remates terminan en la barrera, pasan lejos o, como ante Instituto, están cerca de meterse. Pero, sacando al 10, el Pelado no cuenta con muchos especialistas en su plantilla. Ponzio puede ser una variante para tirar con potencia. También puede ser una alternativa Cavenaghi, quien alguna vez se paró para ensayar una comba. Y zurdos no abundan en el plantel.

Las rachas están para eso: para ser cortadas. ¿Y si se da mañana?

Por Leandro Buonsante