Vamos River, no nos falles ahora

Bronca. Desazón. Qué calentura, mamita. La noche marplatense terminó de la peor manera.

Por la tarde, una ciudad sufrió su segunda fundación: River del Plate.

Hinchas por todas partes, banderas en los edificios, camperas con el escudo, hasta las estatuas de los lobos marinos que están en la rambla se pintaron con una banda roja.

Gran expectativa, hoteles repletos, y la vida color de River.

“River es el país, menos unos pocos”, decía don Angel Labruna.

El estadio se llenó como contra Polonia, en el 86, cuando Enzo metió una chilena impresionante.

La cancha reventó igual que el año pasado, en Córdoba, cuando River se encargó de completar su totalidad.

Al rival que nos enfrentábamos le dicen “Puerto”, “Tiburón” y su escudo es un pescado con las letras C y doble A. Parece que nos ponen este equipo en frente para NUNCA OLVIDAR a los responsables que nos condenaron a jugar este torneo que estamos disputando.

En la cancha, River mereció ganar. Tuvo las mejores chances de gol.

Ezequiel Cirigliano hizo una jugada espectacular (les reiteré a los dirigentes que no lo vendan en junio si es que pretenden que River tenga una base para lograr su campeonato número 34) previo al penal que le hicieron a Cavenaghi y que el Chori cambió por gol para desatar un verdadero carnaval en la Feliz.

A los 19 minutos, cuando echaron a Briones, el partido parecía terminado. River seguía con el dominio de la pelota, pero entre el egoísmo y la búsqueda de salir en la primera plana de los principales diarios, el resultado era exiguo. Es que los jugadores de nuestro equipo preferían patear al arco de larga distancia, antes de construir una jugada colectiva para conseguir el segundo gol y definir el partido.

Finalmente, un centro de los marplatenses. Daniel Vega, jugador incorporado para ser tercer arquero para el Apertura 2007, (Passarella DT/Aguilar Presidente), salió a cualquier parte, Ponzio no cerró y empate.

River es tan grande que no te podés equivocar nunca porque lo pagás muy caro.

Por algo somos River. Por algo Aldosivi festejó el empate de esa manera. Hubo bocinazos en la noche marplatense.

Ganar, gustar y golear. Salir campeón siempre. Jugar bien al fútbol. No son exigencias de copetín, son reclamos que nuestra historia nos insta a honrar en cada torneo. Por algo, tenemos 33 campeonatos y salimos tres veces tricampeón. Y así podemos seguir hasta escribir 10 mil hojas.

En el proceso, quiero destacar que desde la fecha 20,21, 22 (al igual que las tres primeras fechas de la primera ronda: Chacarita, Independiente y Desamparados), River no puede conseguir tres victorias consecutivas.

Ganamos 16, empatamos 11 y perdimos 4. Campaña mediocre para un plantel que, a esta altura, debería estar primero cómodo con varios puntos de ventaja.

Pero como decía Juan Domingo Perón: “La única verdad es la realidad. Y las empresas se juzgan por lo éxitos, por sus resultados. Podríamos decir nosotros: ¡Qué maravillosa conducción!, pero si fracasó, ¿de qué sirve? (…) la conducción es un arte de ejecución simple: acierta el que gana y desacierta el que pierde. (…) juzgamos todo empíricamente por los resultados. Todas las demás consideraciones son inútiles”

Quedamos a tres puntos de Instituto de Córdoba.

Quedan siete fechas para el final y mañana Rosario Central tiene la posibilidad de alcanzarnos.

Hay que ir a Rosario, Tucumán y Paraná o Santa Fe. Nos visita Gimnasia de Jujuy, Brown de Puerto Madryn, Boca Unidos y Almirante Brown.

El tiempo es tirano y, a menos fechas, merma el margen de error y aumenta la exigencia.

De ninguna manera aceptaremos otro año en este torneo, así que “Movete River movete, movete deja de joder”.

La asistencia será perfecta, el aliento será incesante. Ahora, cumplí con tu gente y ganá.

Vamos, vamos River Plate, NO le falles a tu gente, la que te sigue y te alienta siempre.

Por Gastón Corti

Imagen: Nicolás Aboaf / Pasión Monumental