Que lindo que es estar en Mar del Plata

(GALERÍA DE IMÁGENES INCLUIDA) River llegó a la Feliz y una multitud lo recibió a pesar del frío.

Una vez más, River conmocionó una ciudad. Esta vez, fue el turno de Mar del Plata. Después de seis horas de viaje, el plantel llegó a las 21.24 al hotel boutique Saint Jeanne, un coqueto lugar ubicado en la calle Güemes, en pleno centro comercial de la Feliz.

Desde temprano, un numeroso grupo de hinchas se agolpó en la puerta del hotel. Con bombos, banderas y hasta bengalas, cortaron literalmente la calle. Fue tal el desborde, que la Policía local tuvo que cerrar el tránsito en toda la manzana. Y el micro que traslada habitualmente al plantel debió entrar de contramano por la calle Castelli para luego empalmar Güemes. La gente se abalanzó sobre el fuerte cordón policial en busca de sus ídolos. Así de locos fue el arribo Millonario a una ciudad en la que no juega oficialmente desde diciembre de 2004, cuando empató 0 a 0 con Huracán de Tres Arroyos.

Los más vivados fueron Almeyda, Cavenaghi, Trezeguet y el Chori Domínguez. Otro que recibió muchos aplausos fue Gabriel Amato, un marplatense de ley. Rápidamente, la mayoría de los jugadores se metieron en sus habitaciones y, al rato, comenzó la cena. Igualmente, un centenar de simpatizantes se quedó cantando esperando por un autógrafo o una foto de algún jugador. Raramente, ningún dirigente viajó con la delegación.

La filial local Enzo Francescoli desplegó todo el colorido. Los cánticos habituales se hicieron sentir y el “River, mi buen amigo”, tronó de la boca de los más de 300 hinchas apenas los jugadores comenzaron a descender el bus ante la atónita mirada de algunos lugareños que degustaban las delicias de la confitería del hotel.

La llegada del equipo de Almeyda (habían salido pasadas las 15 del predio de Benavídez) se demoró más de lo previsto, ya que estuvieron casi dos horas para salir de Buenos Aires debido al caos de tránsito que hoy perturbó a la Ciudad.

River ya está en Mar del Plata. La Perla del Mar lo recibió con apenas 10 grados. El calor lo puso la gente.

Por Leandro Buonsante