Debate interno: ¿El ascenso hay que festejarlo?

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EL ASCENSO NO SE FESTEJA

La grandeza de River y su historia no ameritan celebración ante el hipotético regreso a primera. Esto referido a nosotros, los hinchas, porque sin dudas el grupo de jugadores y cuerpo técnico tienen derecho a expresar toda su algarabía en caso de conseguir el objetivo.

Pero los hinchas, aquellos que tuvimos el lujo de deleitarnos con grandes equipos a lo largo de nuestra riquísima historia, no debemos olvidar nuestras raíces. Lo que nos hizo grandes. Hagamos el ejercicio de retrotraernos a solo un par de décadas atrás. ¿Hubiésemos reboleado las camisetas tras una derrota ante un rival minúsculo? ¿Nos hubiésemos jactados de llenar estadios, dejando en segundo plano lo que pasa dentro de la cancha?

Seguro que no. Ahí está la clave. River es de primera, es sinónimo de gloria, de futbol bien jugado, de grandes jugadores y de objetivos superiores. River debe volver a ser el que fue y para eso requiere que nosotros, los hinchas, elevemos el umbral de la exigencia. No nos conformemos con tan poco: esto es River.

Por Sebastián Leanza

UN FESTEJO MEDIDO Y PUNTO

¿Quién le puede discutir a Almeyda su enérgico final ante Instituto? Es el año más dramático de la historia, está claro. Y entonces, por algún lado, se debe canalizar la angustia y la presión. También es parte de la historia de un grupo que a veces parece paranoico, creyendo que hay muchos anti River, pero que desde julio la viene peleando día a día, partido a partido.

No hay que cantar “dale campeón”, ni “vamos a volver” ni “River se va de la B…” Eso la gente lo tiene más que claro. Pero también tiene derecho a ser feliz, a celebrar por un momento. Es un premio, casi un consuelo, después de tantas lágrimas. Es cierto que la ilustre prosapia del club exige otras cuestiones. Las 33 vueltas olímpicas corresponden a los éxitos que se lograron en casi 112 años de vida. Y, en casi todos los títulos, River lo hizo jugando un muy buen fútbol. Que quedó en la historia como una marca indeleble. Hoy, lamentablemente, también se está haciendo historia. Y, seguramente, no habrá ninguna vuelta. Pero a su medida, en el punto justo, este grupo debe festejar.

Por Leandro Buonsante

 

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