¿Quién dijo que River no liga?

 

River también tiene suerte. En lo que va del año, abrió algunos partidos con goles fortuitos. Aquí, un repaso. (VIDEOS INCLUIDOS).

Si algo le ha costado a River en lo que va de la temporada es destrabar los partidos frente a los rivales que se meten atrás, los que especulan, aquellos que depositan en River la obligación de tomar la iniciativa. La falta de generación de juego es alarmante y mas allá de que la cosecha de puntos obtenidos sea digna, las pruebas saltan a la vista si se analizan detenidamente varios de los últimos partidos que ha disputado el equipo de Almeyda. Muchas veces la suerte que creemos (con cierta razón) que no está en nuestra vereda, nos ha hecho algún guiño a favor.

Frente a Patronato, en el último partido de 2011, de trámite parejo e incluso con el rival generando la situación más clara del partido, un error infantil de la zaga central (un choque a lo Ferrero-Díaz en el triste partido con Belgrano) derivó en una asistencia a Carlos Sánchez para un 1 a 0 con sabor a muy poco.

Dos fechas después, ya en 2012, frente a Chacarita, equipo que seguramente jugara en la B Metro, un gol en su propia puerta de Damián Toledo le simplificó la historia.

En San Juan, una fecha más tarde, fue Leonardo Ponzio quien se animó, como casi siempre que los caminos se cierran, a probar desde afuera. El débil remate del volante venció la “resistencia” del arquero de Desamparados.

Ante Defensa y Justicia, en un partido plagado de desaciertos defensivos, River parecía que lo destrababa rápidamente. A los dos minutos, luego de una muy mala salida de la defensa rival, Lucas Ocampos no perdonó para el 1-0 parcial. Luego, la historia se complicó y a River le costó pasar del 3 a 3 final.

Frente a Ferro, sin generar absolutamente nada durante casi 70 minutos de juegos, de pelota parada y previo barullo en el área, Ramiro Funes Mori allanó el camino con un puntazo luego de un rebote en un defensor contrario. Más tarde, Trezeguet hizo lo suyo a pura magia.

El último antecedente donde la diosa fortuna se vistió de salvadora, fue ante un alicaído Huracán. El Globo aguantó con armas nobles hasta donde pudo sin que River preocupara demasiado a Calviño, hasta que el generoso de Hernán González desvió un centro con malicia de Maestrico.

¿Quién dijo que River no liga?

Por Sebastián Leanza