Ascender no es un mérito, es una obligación

Así rezaba la bandera colocada en la San Martín Alta por miembros de la Agrupación 28 de Septiembre.

No es casual su ubicación en esa tribuna, atento a que es por excelencia la elegida por los socios y por su lugar frente a la televisión.

Esa bandera es el resumen del pensamiento ¿mayoritario? del hincha de River de cara a lo que viene.

A nueve fechas del final, en un Monumental casi repleto, aunque no como veníamos acostumbrados, se dieron varias situaciones problemáticas entre los socios e hinchas que son para destacar. A saber:

Una vez terminado el primer tiempo, un hincha y socio de River de por lo menos 20 años asistiendo a la cancha, superó el alambrado de la Sívori baja y reclamó más actitud hacia los jugadores.

Fernando Cavenaghi se encargó de contestarle desatando una adhesión de parte de otros hinchas y una posterior discusión caliente en la Sívori.

Allí se trenzaron varios hinchas en un debate subido de tono y al borde de la agresión física que se resumía en dos pensamientos.

1.- Hay que apoyar. Alentando, River asciende. No hay que insultar, porque “los jugadores le ponen el pecho a River”.

2.- Hay que exigir, que River gane porque de lo contrario quedará otro año en la B. Quilmes y Rosario Central nos acechan y River no puede seguir empeorando. Basta de conformismo.

Mientras tanto, en la San Martín alta, discutían entre los que aplaudieron al equipo al finalizar el primer tiempo y los que insultaban a éstos.

“¿Cómo los podes aplaudir, si River juega horrible?”, indagó uno. “Hay que apoyar, con el aliento se asciende”, le respondió el otro.

En la Copa Libertadores 2007, River fue eliminado en primera ronda en un grupo conformado por: Caracas Fútbol Club de Venezuela, Colo Colo de Chile y Liga de Quito de Ecuador. Y no pasó nada.

Al año siguiente, salió último en el Apertura 2008. Y tampoco ocurrió nada.

En la Libertadores de 2009, River volvió a quedar eliminado en primera ronda. Su grupo lo completaban: Universidad San Martín de Porres de Perú, Nacional de Uruguay y Nacional de Paraguay. Obviamente, no pasó nada.

En junio de 2011, pasó lo que todos sabemos y acá estamos.

Siguió Adalberto Román, Carlos Arano, y siguen las firmas de jugadores y dirigentes.

El anillo de Julio Humberto Grondona dice “Todo Pasa”.

En todos estos años que he mencionado, River salió campeón en recaudaciones, en rating, en merchandising, en todo lo relacionado con reventar estadios, remeras y entradas.

“No alcanzan las tribunas, no alcanzan las entradas”, fue el hitazo de nuestro último año en primera.

El aliento y el copar estadios no nos garantizó ganar campeonatos. El apoyo incesante y emocionante no nos mantuvo en primera.

“La exigencia te lleva al éxito, el conformismo al fracaso”.

River hace cuatro años que no obtiene un título. El tiempo pasa….

Independiente hace 10 años que no gana un campeonato local. Racing, once.

Nuestro rival ya tiene 24 campeonatos y nos acecha…

River no puede regalar más tiempo, más prestigio.

River tiene que dejar de revindicar que “Matías Almeyda se peleó con la cana en la cancha de Boca”; cantar “todos los palos que recibí, todas las veces que preso caí”.

River tiene que reivindicar “Cuantos campeonatos que ganamos, cuantas copas levantamos desde que te conocí” y “Yo vi a Almeyda campeón de América en 1996”.

Esto se está debatiendo en todas las tribunas y es el debate que debemos saldarnos como hinchas.

¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Ser el Más Grande o perder y llenar la cancha?

El sàbado, el equipo que lleva gente y no gana un campeonato desde hace más de 40 años (en el 2001 lo ganó blanquiceleste) perdió 4 a 1 con su eterno rival.

Hace dos meses Teófilo Gutiérrez (le decían Teo) y Giovanni Moreno (le decían Gio) eran máximos ídolos, hasta hubo una bandera de Colombia. Moreno invitaba a los hinchas de Racing a hacerse socios de esa institución desde el cártel del Puente Pueyrredón.

Los ídolos reúnen esa condición, ese privilegio, por ganar campeonatos, hacer goles importantes (como el de Cavenaghi en la Boca y en La Plata), no por “poner el pecho”. Si de “poner el pecho” se trata, millones de riverplatenses seríamos ídolos. Hace 16 años soy socio de River y le pongo el pecho en todos lados: en el trabajo, la facultad, en la calle, en Rosario, en Córdoba, en San Juan, en Bahía Blanca, Santa Fe, Banfield, Lanús…

A Huracán, River le ganó con un gol en contra, una expulsión y contra un rival que tiene destino de B Metropolitana.

Nuestro equipo jugó muy mal y debe mejorar muchísimo. Sólo rescato a Ezequiel Cirigliano.

Fue el mejor del semestre pasado, pero la dirigencia decidió reforzar ese puesto. Cirigliano tiene que jugar y David Trezeguet, también.

Quedan nueve finales, las canchas serán llenadas y el aliento será permanente como siempre.

A mejorar River, a ganar, a tratar de gustar y golear.

En la cancha las tensiones aumentan, las discusiones son más alteradas, por favor:

 “Vamos, vamos River Plate, no le falles a tu hinchada”.

Por Gastón Corti

Imagen: Nicolás Aboaf / Pasión Monumental