Alivio y festejo en el Monumental

A pesar de no haber jugado bien, River le ganó a Huracán, y volvió al 4-4-2. La hinchada acompañó la vuelta al esquema, aunque también pidió por Trezeguet.

El hincha aprendió a convivir entre la desesperación y la esperanza, que es la que finalmente siempre prevalece. No le queda otra que la paciencia. Ayer muchos se fueron disconformes con el equipo, sobre todo por lo hecho en el primer tiempo del partido. Pero se ganó, algo que nos permite respirar hasta la próxima fecha.  El día en el que Cavenaghi cumplía 150 partidos con la banda, el Cavegol no pudo faltar.

Un estadio prácticamente repleto recibió muy bien al equipo, alentó por el Chori Domínguez, Cavenaghi y Trezeguet. El campo de juego también pasó la prueba.  Cada vez que el equipo se acercaba al arco la popular se levantaba al grito de “ponga huevo sin cesar, que esta noche cueste lo que cueste”, y “que esta hinchada se merece ser campeón.” El árbitro se llevó todos los insultos, recordando también su pasado con la Banda. Alexis Ferrero, ex jugador de River, también fue expulsado.

Tan raro es este momento, que hasta se escuchó el “ole”, “ole” y “que gane River todo el año es carnaval”. Y al final del encuentro el “yo te quiero, jugando bien o jugando mal”. La realidad es que si el primer gol no hubiera abierto el partido, hubiera sido otra historia.  Pero así es el fútbol, y todo puede pasar. Donde abunda el peligro crece lo que salva, dice la frase. Ahora nuevamente a esperar, quedan nueve finales, la próxima con el puntero del campeonato, en nuestra casa. Entre toda esta agonía, lo que nadie puede negar es que, si no fuera porque los hinchas tienen el corazón en la mano, el torneo se pone interesante, y que la pasión se pone a flor de piel. Después de todo, todo lo que se hace con pasión merece nuestro afán, lo demás no vale la pena. 

Por Luciana Flesler

Imagen: Nicolás Aboaf / Pasión Monumental