Un Maestrico Cavenaghi

Cuando River estaba jugando mal, César González fue clave en el gol en contra que abrió el partido. El Torito cerró el 2-0 ante Huracán para quedar a un punto de Instituto.

¿Jugó mal? Sí. ¿Ganó? Sí. ¿Y entonces? Así es el fútbol. Unos buenos y jugados cambios de Almeyda, sumado a la suerte (un día, River ligó) y la expulsión de un rival, hicieron que River le ganase al Globo y siga en zona de ascenso directo.

Es cierto: River sigue sin mostrar buen fútbol, pero la roja a Alexis Ferrero y el gol en contra de Hernán González, abrieron el partido y permitieron que se consiga una victoria clave de cara al futuro. Porque la semana, luego de la caída ante Atlanta, fue dura. Dudas e interrogantes que no se fueron a pesar del triunfo por la Copa Argentina frente a Quilmes. Y una novedad fuerte: la ruptura del tridente, con la salida del futbolista de mejor actualidad, David Trezeguet.

En el primer tiempo, el equipo no mostró prácticamente nada. Sin volumen de juego y con poca claridad a la hora de crear situaciones de peligro,  se pudo ver la misma cara que en el deslucido partido ante el Bohemio.. River apenas llegó con un tiro desde afuera de Cavenaghi. Y nada más. Huracán manejó el ritmo y hasta pudo ponerse en ventaja. El equipo de Almeyda no abría la cancha, no se asociaba en corto y era previsible. Cuando su técnico (que siempre va al frente con los cambios) decidió pegar un golpe de timón, River pudo sacar el partido adelante.

César González no venía jugando por el campeonato. Y fue clave su ingreso. Porque salieron los laterales (Abecasis y Vella, una fracaso fue la apuesta del Tano como 3) y el venezolano se paró como 7/8. Fue el último peldaño tras las pisadas donde sirven de Cirigliano y el pase de Domínguez. Su tiro/centro dio en Hernán González y ahí comenzó a allanarse el camino. 1-0 y un poco de paz.

La expulsión de Ferrero calmó las aguas. El Globo ya no molestó más y River, ya con el tridente en cancha y con un hombre más, lo liquidó. El Chori, ya bien definido como enganche, habilitó a Cavenaghi para definir la cuestión.  Como si se tratara de un acto de magia, cuando River se pone en ventaja, el juego del equipo crece. Y los ingresos también ayudaron a modificar el panorama.

Sin brillar, una vez más, los de Almeyda consiguieron quedarse con tres puntos de oro. Desinflado, ante un Globo que dejó en claro por qué está en el lugar que está, River consiguió lo que necesitaba con urgencia. El camino es largo, quedan cosas por mejorar, está a la vista, pero lo cierto es que hoy en el Monumental, el Millo se quedó con el triunfo más esperado del campeonato. Y que ahora se venga Instituto.

Por Antonella Valderrey