Los riesgos que asume Almeyda

El técnico se la juega en un momento caliente. Para recibir mañana a Huracán, saca al mejor jugador del año, David Trezeguet, e improvisa con Luciano Vella de 3. Con Cirigliano, vuelve el 4-4-2.

Es un partido clave. Matías Almeyda sabe que después del mal partido con derrota incluida ante Atlanta, River necesita ganar para no complicarse en su lucha por el ascenso y para acallar las voces que comienzan a juzgar sus decisiones. Y hace guiños. Se la juega por sus jugadores, aquellos que pidieron volver a gritos tras el fatídico 26 de junio de 2011. Por eso, como anticipó Pasión Monumental, optó por una jugada arriesgada: sale Trezeguet.

El francoargentino está pasando por su mejor momento y lleva convertidos ocho goles en once partidos. Sin embargo, deberá sentarse en el banco de suplentes ante el Globo. En consecuencia, el Chori Domínguez y Fernando Cavenaghi serán los únicos delanteros.

Por otro lado, ante la ausencia de Juan Manuel Díaz por suspensión, el DT improvisará con Luciano Vella como lateral izquierdo, un puesto en el que jamás jugó desde que está River. El Tano actuó ahí ocasionalmente en Newell´s, cuando el técnico era Américo Gallego. Vuelve Luciano Abecasis, quien será el 4, mientras que los centrales elegidos son Jonatan Maidana y Leandro González Pirez (va por Ramiro Funes Mori, expulsado).

En el mediocampo, Cirigliano volverá a la titularidad y acompañará a Leonardo Ponzio en la mitad de la cancha, mientras que Carlos Sánchez y Lucas Ocampos continuarán como volantes por los costados. Aquí está la otra gran novedad más allá de la salida de Trezeguet. Porque con Ciri, que no juega como titular desde el 3 a 3 con Defensa y Justicia, también regresa el 4-4-2, sistema con el que River consiguió el 68% de los puntos disputados en la temporada.

Pasando en limpio, el equipo formará con: Daniel Vega; Luciano Abecasis, Jonatan Maidana, Leandro González Pirez, Luciano Vella; Carlos Sánchez, Ezequiel Cirigliano, Leonardo Ponzio, Lucas Ocampos, Alejandro Domínguez y Fernando Cavenaghi.

Por Leandro Buonsante y Antonella Valderrey