La única verdad es la realidad

Encontrarse con una realidad duele, es súper doloroso, porque aparece la culpa, la autocrítica, los chivos expiatorios, la búsqueda de culpables y hay víctimas.

Cromagnon, la tragedia de Once, son algunos de los peores hechos de nuestra Argentina contemporánea que impactaron profundamente en los argentinos y nos mostraron una realidad terrible que nunca quisimos ver.

A una extensa distancia se encuentra la realidad riverplatense, todavía nos cuesta horrores reconocer una triste y ilógica realidad: Somos el Club Más Grande de la Argentina –revalidado en títulos, estadio, popularidad – que juega en el segundo torneo de los organizados por la Asociación del Fútbol Argentino.

Después del 26 de Junio de 2011, miles de “enemigos del pueblo riverplatense”, anti River y demás se lamentaban diciendo: “Yo les dije siempre se puede estar peor, un día quedaste eliminado de la Copa -07 – en primera ronda-, después saliste último – apertura 08 – y ahora esto…”.

Hoy se demostró una vez más, que siempre se puede estar peor.

Pero las derrotas dejan enseñanzas y tienen explicaciones.

Para mí, la explicación más exacta es entender el hecho de River hace tiempo que no juega bien. Si ha jugado bien en algún momento…

El escritor Issac Asimov dijo una gran verdad: “Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho”.

Esta actitud ha tomado gran parte de la gente de River durante toda esta aventura en el Nacional…

River con el partido de hoy jugó 28 encuentros, ganó 14, empató 10 y perdió 4. Una campaña sumamente irregular y mala en los números.

Perdió contra un equipo –llamado Atlanta – que ayer sólo había ganado 4 partidos, empatado 13 y perdido 10.

River Plate modelo torneo nacional, nunca jugó bien, salvo 20 minutos contra Rosario Central en el segundo tiempo, contra rivales como Desamparados, Independiente Rivadavia, Brown de Puerto Madryn en primera ronda – estos equipos ocupan las posiciones 16, 17 y 18 en el torneo – y algunos 10/15 minutos en ciertos partidos.

De los diez primeros equipos de la tabla, sólo le ganó a Ferro y a Gimnasia – en una oportunidad-, y si recuerdan con Gimnasia, el Lobo se erró un penal en el primer tiempo y con Ferro el partido se definió a 12 minutos del final.

Chocarse con la realidad es terrible. Es como manejar “un poco” ebrio y atropellar a un peatón con todas las consecuencias que eso acarrea.

Asimismo River perdió a lo peor de River.

En el momento del Golazo de Atlanta se cantaba “Bostero sos cagón,  te corrimos por todo el playón “… así estamos.

Cavenaghi se erró un penal inventado por el árbitro.

Expulsaron a Ramiro Funes Mori, luego de un terrible error de Maidana.

El Keko Villalba ingresando como salvador.

Para mí, las interesantes enseñanzas de la derrota fueron las siguientes:

1.- La mayor parte de la sociedad riverplatense ha reconocido que Alejandro Domínguez no es un ídolo de River – sólo ganó un campeonato Clausura 2002 jugando pocos partidos -, es un egocéntrico y lo que nos importa, no para de perder pelotas.

Nunca hizo un gol importante y nunca jugó de manera destacable un partido que nos traiga recuerdos de victoria. River tiene ídolos de verdad, no ídolos de micrófono.

2.- La sociedad riverplatense ha comenzado a exigir, a reclamar, pero no había que esperar a perder…revolver las remeras por ganarle a Merlo, cantarle equipo chico a Quilmes…

Muchachos… Ganar, Gustar y Golear es la bandera que nos guía hacia la Victoria.

3.- Preferible sufrir este traspié ahora y tener diez fechas para poder volver a donde nunca nos tendríamos que haber ido –hablo del rendimiento y de la primera -.

4.- Me sorprendió gratamente la actuación del arquero Daniel Vega y de Juan Manuel Díaz, ojalá sigan con ese rendimiento.

5.- Alejandro Domínguez y Luciano Vella merecen banco de suplentes.

6.- Ezequiel Cirigliano afuera de la cancha es un talento desperdiciado.

Para cerrar como decía Shakespeare en Hamlet. “cuando llegan las tristezas, no vienen como exploradores solitarios, sino en batallones”.

Y casi me olvidaba, una multitud en el Amalfitani, como en Córdoba, en San Juan, en Puerto Madryn, en el Monumental, en Corrientes…

Jugadores, cuerpo técnico, dejen los micrófonos de lado, el pasto alto, las declaraciones tribuneras y sin sentimiento y denle una alegría a la gente de River en la cancha – lugar donde siempre nos destacamos frente al resto –.

“Vamos, no nos quedemos”.

Por Gastón Corti