Felices Pascuas, la casa no está en orden

River no le dio rosca a su juego, volvió a tener un flojo rendimiento y Atlanta le ganó 1-0. Quilmes lo alcanzó en la tabla e Instituto se puede escapar. Panorama difícil.

No encuentra el rumbo futbolístico. El equipo volvió a mostrar el mismo nivel que tuvo ante Ferro, pero esta vez las individualidades no lo salvaron y perdió contra uno de los últimos equipos de la tabla, que además está en zona de descenso directo.

Preocupa la situación. Porque los rivales directos tienen la oportunidad de despegarse o alcanzar a River, pero principalmente porque no se ve una salida, el equipo no juega bien y se vienen cruces difíciles para los de Almeyda.

Domínguez volvió a tener un mal rendimiento y la gente comenzó a hacérselo notar, la expulsión de Ramiro Funes Mori fue determinante, Ponzio no estuvo a la altura de sus primeros partidos y adelante, el tridente sigue demostrando que no funciona, los delanteros se mostraron incómodos y sin lucidez para definir.

Los cambios también fueron desordenados. Si bien es cierto que la propuesta fue ofensiva, no se entendieron. Incluso Almeyda reconoció que se equivocó en algunas decisiones, y quedó claro que amontonar delanteros en el área no es sinónimo de gol.

Es el primero partido oficial que se pierde en lo que va de año, pero la realidad marca que en cuanto al juego, River tiene una cuenta pendiente. Hay que levantarse y seguir, aunque esta derrota es un duro golpe de cara a lo que viene. Por primera vez, la sensación de que las cosas se complican, se generaliza entre los hinchas.

Por Leandro Buonsante y Antonella Valderrey

Imagen: Olé