La historia de los recitales y sus consecuencias

En el medio de la polémica, Gastón Corti revuelve los recuerdos de un negocio que empezó hace 25 años y que ninguna dirigencia Millonaria dejó de lado.

 

Las imágenes del recital de ayer – sumado a la lluvia y a la actitud de miles de espectadores de quitar el plástico que cubría el verde césped – impactaron dolorosamente a todos los riverplatenses.

¿Hasta cuando River Plate va a utilizar su estadio para espectáculos musicales? ¿Hasta cuándo?

La historia de “alquilar” el Estadio Monumental – se denominó Antonio Vespucio Liberti el 29 de Noviembre de  1986, al cumplirse ocho años de su muerte – comenzó en 1987 para un recital de Sting que tuvo como telonero al joven Rodolfo “Fito” Paez.

En junio de 1988, Tina Turner estuvo en el Monumental y Amnesty International organizó una gira musical para conmemorar los 40 años de la Declaración de los Derechos Humanos y que, justamente, se cerró en River. Del concierto participaron Charly García, León Gieco, Sting, Peter Gabriel, entre otros.

Por entonces, el presidente de River era Hugo Santilli, un innovador en la materia.

Luego, con el mandato de Osvaldo Di Carlo, quien permaneció poco tiempo en su cargo, los conciertos caducaron. Sólo se presentó Rod Stewart, quien tuvo como telonero a un fanático riverplatense como Luis Alberto Spinetta.

Con las presidencias de Alfredo Davicce – 1990/1997- y David Pintado – 1998/2001- se aumentó en forma considerable la cantidad de recitales en el estadio.

Todo comenzó en 1991, con Prince. En 1992, Seru Giran, Guns N´Roses y Elton John. En 1993, Paul McCartney y Maddona. Y en 1995, The Rolling Stones.

Por entonces era un orgullo que las mejores bandas tocaron en River. Si hasta la hinchada cantaba con orgullo “acá en Nuñez, tocan los Stones y en La Boca toca Backstreet Boys”, banda que en 2001 realizó un show en el Monumental cerrando para siempre nuestra canción contra el clásico rival.

Bajo el gobierno de José María Aguilar se acrecentó notablemente la utilización del estadio para espectáculos musicales y River hasta tuvo que ceder su localía para realizar este tipo de eventos. Los Piojos, La Renga, Bersuit, High Scholl Musical, The Police, Robbie Willians son sólo algunos de los que pasaron por el Monumental. Y esto provocó la bronca de algunos jugadores.

Quien se animó, allá por noviembre de 2007, a destilar toda su bronca fue Arie Ortega. “En esta cancha de mierda no se puede jugar”, se calentó el Burrito tras un 0 a 0 con Defensor Sporting que igualmente no le impidió a River pasar a las semifinales de la Copa Sudamericana. Passarella era el técnico del equipo y, por entonces, también puso el grito en el cielo y casi termina a las piñas con Diego Rodríguez, un vocal suplente del riñón aguilarista.

Ahora, es Alejandro Dominguez quien alzó la voz, señalando que “en River hay lugar para recitales, no para nuestras prácticas”.

Esta costumbre de alquilar el estadio –después del breve desencuentro con el Gobierno de la Ciudad por la habilitación del mismo tras las quejas de los vecinos del Barrio River por los ruidos– no ha cesado con Passarella sentado en el sillón: por el dañado césped ya pasaron, en dos años, Jonas Brothers, ColdPlay, Justin Bieber, Roger Waters y Quilmes Rock.

Parece ser que la frase de ese gran visionario que fue Liberti (“Dios no me dio la suerte de tener hijos; ese lugar lo ocupa River”), no es afín a los directivos que toman las riendas del destino de River Plate.

Por Gastón Corti