La cuenta pendiente

En lo que va del torneo, River no le pudo ganar a los equipos que pelean el campeonato. Más allá de que siempre mereció mejor suerte, nunca pudo dar el salto.

Sin lugar a dudas River cuenta con el mejor plantel de la categoría, el que más nombres de jerarquía puede reunir dentro del once inicial cada fin de semana.  Sin embargo, aun debe ratificarlo. Porque si se le ha presentado una dificultad a lo largo del certamen, es no haber podido ganar los partidos que diferencian a un equipo más, de un equipo con chapa, aquel que gana cuando tiene que ganar,  en reductos complicados o frente a los animadores del torneo.

Dentro de este rango de partidos en los cuales se adeuda un triunfo rutilante están, Quilmes, Central e Instituto. Siempre el umbral de la exigencia es mayor en estos tipos de enfrentamientos y más allá de la acefalia de victorias en estos duelos, nobleza obliga, River siempre fue más que el rival de turno.

Dentro de los atenuantes, se pueden encontrar varios factores que impidieron sumar de a tres ante los rivales directos en la pelea por subir: que a River se le meten atrás en gran medida es así la forma de encarar los encuentros ante los de Almeyda, situación que no discrimina entre animadores o casi descendidos, es la manera más común que encuentran para enfrentar a un equipo que ataca con tanta cantidad y calidad de jugadores.

También es cierto que frente a River, todos los equipos y más aun los que le pelean mano a mano los lugares de privilegio, duplican sus capacidades y esfuerzos o al menos eso parece. Los que habitualmente tienen que jugar, raspan, los arqueros rivales demoran horas en sacar de su propio arco y con frecuencia caen desmoronados, jugadores que a los dos minutos están para correr los cien metros llanos.

Independientemente de estas circunstancias, la obligación de River, debe estar por encima de todo. Los grandes campeonatos, se construyen basados en grandes victorias, esas que parecen valer más que los tres puntos que realmente otorgan. Todavía quedan partidos de esa estirpe, en un par de fechas será Instituto en el monumental y en la trigesimoquinta llegará el turno de Central en el gigante de Arroyito. Como reza el lema ya característico del hincha de River, para ser campeón, esos partidos, los tenés que ganar.

Por Sebastián Leanza